PSIQUÉ Y EROS
Liviana es la forma,
alada como un amor que comienza,
pero densa la materia.
Acaricio con mis dedos
la suavísima torsión del ala abierta
y el mármol llora con las gotas de mi sangre
cálida y turbulenta.
Áptera la carne, mármol puro,
quiere iniciar un vuelo imposible
olvidándose que es roca.
Psiqué duerme.
Una gota de mi sangre arrebolada,
mácula en la piedra inmaculada,
la despierta a los placeres y la hace mía.
Porque el Amor a la roca la hace carne,
carne voluptuosa, redimida ya de humano peso,
para que juntos y libres
vuelen al Empíreo luminoso.
Y aquella luz celestial, junto a un beso robada,
domeña a la piedra pura, la recrea
y hace brotar de su entraña claridades ignoradas.
Mármol hecho sueño y alas para llevarlo
hasta el amante que la ausencia llora.
Sueño que al Amor despierta
para entregarse a las alas
que le darán inmortal sentido.
Liviana es la forma,
alada como un amor que comienza,
pero densa la materia.
Acaricio con mis dedos
la suavísima torsión del ala abierta
y el mármol llora con las gotas de mi sangre
cálida y turbulenta.
Áptera la carne, mármol puro,
quiere iniciar un vuelo imposible
olvidándose que es roca.
Psiqué duerme.
Una gota de mi sangre arrebolada,
mácula en la piedra inmaculada,
la despierta a los placeres y la hace mía.
Porque el Amor a la roca la hace carne,
carne voluptuosa, redimida ya de humano peso,
para que juntos y libres
vuelen al Empíreo luminoso.
Y aquella luz celestial, junto a un beso robada,
domeña a la piedra pura, la recrea
y hace brotar de su entraña claridades ignoradas.
Mármol hecho sueño y alas para llevarlo
hasta el amante que la ausencia llora.
Sueño que al Amor despierta
para entregarse a las alas
que le darán inmortal sentido.
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