¿Puedo asegurar que no estoy muerta?

Anna Politkóvskaya

Poeta fiel al portal
Despanzurrada en el sofá
y con la cabeza hacia el punto cardinal
que no le corresponde,
¿puedo asegurar que no estoy muerta?
Un hilillo de saliva como un río
naciendo de mi boca
se abre camino. Espero que llegue
más lejos que yo.
Pasa fugazmente por mi vera
la Gioconda con la máscara de Tutankamón
cubriéndole la cara, pero no puede
evitar que su misteriosa sonrisa la delate.
Me ha susurrado que en el jarrón
granadino que hay en un rincón apartado
del salón se esconde Washington Irving
huyendo de la maldición de los Abencerrajes.
De pronto, se ha puesto a sonar “Yesterday”
de los Beatles precisamente
cuando Diego Velázquez, ante un lienzo
mucho más alto que él,
ha empezado a quejarse amargamente
de los días que no se le ocurre nada.
Frente a mí se hace visible y crece
como un paisaje improvisado
un árbol en cuyas ramas están posados
todos los pájaros de Hitchcock
observándome, creo, con curiosidad.
Llaman insistentemente a la puerta,
será el perro que quiere entrar. Al pobre
aún no le he soltado el cuento
de que mi muerte pueda ser un hecho consumado.
Lo mejor de todo esto es que Goethe
me ha prometido un lugar a su diestra en la nada.
 
Última edición:
Despanzurrada en el sofá
y con la cabeza hacia el punto cardinal
que no le corresponde,
¿puedo asegurar que no estoy muerta?
Un hilillo de saliva como un río
naciendo de mi boca
se abre camino. Espero que llegue
más lejos que yo.
Pasa fugazmente por mi vera
la Gioconda con la máscara de Tutankamón
cubriéndole la cara, pero no puede
evitar que su misteriosa sonrisa la delate.
Me ha susurrado que en el jarrón
granadino que hay en un rincón apartado
del salón se esconde Washington Irving
huyendo de la maldición de los Abencerrajes.
De pronto, se ha puesto a sonar “Yesterday”
de los Beatles precisamente
cuando Diego Velázquez, ante un lienzo
mucho más alto que él,
ha empezado a quejarse amargamente
de los días que no se le ocurre nada.
Frente a mí se hace visible y crece
como un paisaje improvisado
un árbol en cuyas ramas están posados
todos los pájaros de Hitchcock
observándome, creo, con curiosidad.
Llaman insistentemente a la puerta,
será el perro que quiere entrar. Al pobre
aún no le he soltado el cuento
de que mi muerte pueda ser un hecho consumado.
Lo mejor de todo esto es que Goethe
me ha prometido un lugar a su diestra en la nada.

Buen lugar ese, aunque sea en la nada. Es posible que sea el estado típico de los domingos por la tarde.
saludos, me gustó mucho su poema, Anna.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba