Lepre
Poeta recién llegado
Solía alzar mi voz,
solía levantarme
y poner el último punto.
Solía golpear
con mis palabras
a todo oyente.
Ya no quiero palabrería
que manche mis labios
con mi valiosa sustancia.
Hoy por hoy entiendo
que ninguna imagen
debe ser revelada jamás
y que es mejor abstenerse.
De todos modos, el viento sopla.
Solía alzar mi voz,
solía levantarme
y poner el último punto.
Solía golpear
con mis palabras
a todo oyente.
Pero esas dicciones
serán todas succionadas
y se disolverán con el tiempo.
Costará tragarlas,
y como consecuencia
tal vez sangre mi garguero.
Puede que jamás vuelva a cantar
y que me golpee mi propio pulso
cada vez más intensamente,
que truene en mis oídos
a causa del tortuoso silencio,
mas así lo he querido.
Solía alzar mi voz,
solía levantarme
y poner el último punto.
Solía golpear
con mis palabras
a todo oyente.
Ante todo, mirada impasible.
Contra todo: indiferencia,
desdén y sangre fría.
Al fin y al cabo;
cuando el exterior me abruma,
cuando me veo obligada
a recoger mis escombros
y construir de nuevo un muro;
El único ladrillo, el unico obrero
y el único arquitecto
soy yo.
Solía alzar mi voz,
solía levantarme
y poner el último punto.
Solía golpear
con mis palabras
a todo oyente.
solía levantarme
y poner el último punto.
Solía golpear
con mis palabras
a todo oyente.
Ya no quiero palabrería
que manche mis labios
con mi valiosa sustancia.
Hoy por hoy entiendo
que ninguna imagen
debe ser revelada jamás
y que es mejor abstenerse.
De todos modos, el viento sopla.
Solía alzar mi voz,
solía levantarme
y poner el último punto.
Solía golpear
con mis palabras
a todo oyente.
Pero esas dicciones
serán todas succionadas
y se disolverán con el tiempo.
Costará tragarlas,
y como consecuencia
tal vez sangre mi garguero.
Puede que jamás vuelva a cantar
y que me golpee mi propio pulso
cada vez más intensamente,
que truene en mis oídos
a causa del tortuoso silencio,
mas así lo he querido.
Solía alzar mi voz,
solía levantarme
y poner el último punto.
Solía golpear
con mis palabras
a todo oyente.
Ante todo, mirada impasible.
Contra todo: indiferencia,
desdén y sangre fría.
Al fin y al cabo;
cuando el exterior me abruma,
cuando me veo obligada
a recoger mis escombros
y construir de nuevo un muro;
El único ladrillo, el unico obrero
y el único arquitecto
soy yo.
Solía alzar mi voz,
solía levantarme
y poner el último punto.
Solía golpear
con mis palabras
a todo oyente.