Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
[video=youtube_share;YShz9fCiTe8]http://youtu.be/YShz9fCiTe8[/video]
¡Qué felicidad...! Porque me dieron esperanza;
porque no me escupieron a la cara
cuando les pedí que me hablaran...
Porque me abrieron las puertas de sus corazones -
y no dejaron que me muera...
¡Qué alegría dentro de mí brota,
la cual ni siquiera me merezco!
Aquel pan para el hambriento -
¡agua para quien tenga sed!
Qué felicidad - pues, me dirigieron la palabra
¡por primera vez...!
Y no me dieron la espalda
tan sólo porque parecía una gran estupidez
de mi parte decir lo que decía -
¡lo cual no tenía ni sentido!
Qué honor ser parte de sus vidas,
qué placer extraño
siento al amanecer -
en mí hay un río que fluye
con miles de sentimientos;
¡y miro en gratitud a este cielo -
volando en las alas de los cuatro vientos...!
Qué preocupación constante
por su bienestar lejano,
mientras sigo en espera
de una ardiente primavera -
con la que hoy resucito
y desde la ceniza renaciente,
soy un fénix - ¡y soy valiente!
Pues, la fuerza me sostiene del amor, de la vida -
porque aún he de ver sus ojos lindos
reflejándose en mis pupilas,
aún he de conocer su voz amada -
y de sus manos beber la cáliz desconocida
de un dulce sueño el que no me atrevo a soñar todavía;
y que lo guarden los ángeles entre los suyos
para que llegue a mi mundo vacío
donde tan sólo hay soledad y el frío
sin su presencia tanto añorada...
Que esté siempre sano y fuerte
para que no me lo arranque la muerte -
porque sin él, ¡yo no viviría...!
¡Oh, cual goce de la firme alegría -
y de un posible reencuentro
de nuestras almas tan cercanas,
las que ya se conocieron antes de que se vieron -
a través del pensamiento...!
Qué ganas tengo de vivir ensueño -
y de ofrecerle mi apoyo, y decirle cuánto lo quiero;
más que decir - hablarle con hechos
para que vea que mi sentimiento es verdadero -
para él vivir y morir en su lugar, como ya me muero.
[20/09/2013]
¡Qué felicidad...! Porque me dieron esperanza;
porque no me escupieron a la cara
cuando les pedí que me hablaran...
Porque me abrieron las puertas de sus corazones -
y no dejaron que me muera...
¡Qué alegría dentro de mí brota,
la cual ni siquiera me merezco!
Aquel pan para el hambriento -
¡agua para quien tenga sed!
Qué felicidad - pues, me dirigieron la palabra
¡por primera vez...!
Y no me dieron la espalda
tan sólo porque parecía una gran estupidez
de mi parte decir lo que decía -
¡lo cual no tenía ni sentido!
Qué honor ser parte de sus vidas,
qué placer extraño
siento al amanecer -
en mí hay un río que fluye
con miles de sentimientos;
¡y miro en gratitud a este cielo -
volando en las alas de los cuatro vientos...!
Qué preocupación constante
por su bienestar lejano,
mientras sigo en espera
de una ardiente primavera -
con la que hoy resucito
y desde la ceniza renaciente,
soy un fénix - ¡y soy valiente!
Pues, la fuerza me sostiene del amor, de la vida -
porque aún he de ver sus ojos lindos
reflejándose en mis pupilas,
aún he de conocer su voz amada -
y de sus manos beber la cáliz desconocida
de un dulce sueño el que no me atrevo a soñar todavía;
y que lo guarden los ángeles entre los suyos
para que llegue a mi mundo vacío
donde tan sólo hay soledad y el frío
sin su presencia tanto añorada...
Que esté siempre sano y fuerte
para que no me lo arranque la muerte -
porque sin él, ¡yo no viviría...!
¡Oh, cual goce de la firme alegría -
y de un posible reencuentro
de nuestras almas tan cercanas,
las que ya se conocieron antes de que se vieron -
a través del pensamiento...!
Qué ganas tengo de vivir ensueño -
y de ofrecerle mi apoyo, y decirle cuánto lo quiero;
más que decir - hablarle con hechos
para que vea que mi sentimiento es verdadero -
para él vivir y morir en su lugar, como ya me muero.
[20/09/2013]
Última edición: