P
Paloma Martin
Invitado
Caminamos nuestras estrofas intrincadas,
laberintos de las mentes trasnochadas.
Los versos son las veredas, donde paramos,
para no estrellarnos con las palabras locas
que se agolpan por salir de nuestras bocas.
Se barren con los ojos las hojas escritas
por otros, que se empecinan como yo,
en dejar el alma esparcida en el suelo,
como hoja seca o como ave en el cielo.
Entre tanto que hay escrito y por escribir
alcanzo a percibir un papelito que baila
entre la parva, que arremolina la brisa,
donde dice: "si eres poeta o poetisa
ven por aquí..."
laberintos de las mentes trasnochadas.
Los versos son las veredas, donde paramos,
para no estrellarnos con las palabras locas
que se agolpan por salir de nuestras bocas.
Se barren con los ojos las hojas escritas
por otros, que se empecinan como yo,
en dejar el alma esparcida en el suelo,
como hoja seca o como ave en el cielo.
Entre tanto que hay escrito y por escribir
alcanzo a percibir un papelito que baila
entre la parva, que arremolina la brisa,
donde dice: "si eres poeta o poetisa
ven por aquí..."