nuna
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Qué se apague el llanto!
Aquél que viaja asido a la tristeza
e impide que el amor lo consuele.
¡Detened su látigo!
Que desgrana el corazón
encarcelando el alma
en el jardín de los esclavos.
Ásperos cantos con
voz de escarcha
golpean con su hostil maleza,
mancillando el preludio
de la aurora.
¡Detenerlos!
Que el agua y el viento
vienen galopando,
y mutilando la
desgreñada rebeldía,
sepultan la luz opaca
entre la gruesa noche.
NUNA.
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