Nommo
Poeta veterano en el portal
Aprendiendo a ser humilde,
me deshice de mis temores.
No los llevaba puestos,
pues no consisten éstos, en chaquetas de pana.
Tampoco son calzones de cuero.
Sino que forman parte del código genético,
y de una tradición secular y milenaria.
Siglos y milenios, detrás nuestra.
Millones de años, a la espalda.
Me daban mucho Miedo, las mujeres.
Yo, en mi pesadilla, las insultaba.
Entonces, mi madre aparecía en escena:
¡ Me voy de casa, y ya, no vuelvo más !
Por mi culpa, mis padres se estarían separando.
Desperté y averigüé por qué, cobardemente,
en mi sueño, me escondía en mi cama,
y me hacía el dormido, mientras mi madre
subía por las escaleras, en defensa legítima
de su Sexo o género femenino.
Y yo, ¡ Tan macho ! Eso son pamplinas.
Mi padre no daba crédito a ese desenlace.
Por ello, despierto y ya, no daré batalla.
La mujer es linda; es noble y puede
servir y ser servida. Dar vida y recibirla.
Ser mi compañera o amiga, y no mi esclava.
me deshice de mis temores.
No los llevaba puestos,
pues no consisten éstos, en chaquetas de pana.
Tampoco son calzones de cuero.
Sino que forman parte del código genético,
y de una tradición secular y milenaria.
Siglos y milenios, detrás nuestra.
Millones de años, a la espalda.
Me daban mucho Miedo, las mujeres.
Yo, en mi pesadilla, las insultaba.
Entonces, mi madre aparecía en escena:
¡ Me voy de casa, y ya, no vuelvo más !
Por mi culpa, mis padres se estarían separando.
Desperté y averigüé por qué, cobardemente,
en mi sueño, me escondía en mi cama,
y me hacía el dormido, mientras mi madre
subía por las escaleras, en defensa legítima
de su Sexo o género femenino.
Y yo, ¡ Tan macho ! Eso son pamplinas.
Mi padre no daba crédito a ese desenlace.
Por ello, despierto y ya, no daré batalla.
La mujer es linda; es noble y puede
servir y ser servida. Dar vida y recibirla.
Ser mi compañera o amiga, y no mi esclava.
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