Este camino que recorre tu poema, es uno que yo recorrí hace 11 años, por eso sé qué se siente, cuando sólo la indiferencia del ser que amas por mucho tiempo, viene de él. Cuando a ésta persona no le interesa compartir un café, disfrutar un mirador a la luz del día o bajo las estrellas, ofrecer o sentir un abrazo fuerte, cuando se pierde el sabor, el calor y la emoción de los besos, cuando ya no hay ni un beso que nos una, cuando te sientas en sus rodillas y sientes que estás sobre una piedra fría, sobre un sentir lejano, distante... Cuando descubres esto es una cuchillada en tu pecho, pero cuando ya has hecho el luto antes de lo inevitable, se ha ganado mucho camino al dolor. Bello leerte. Un abrazo.