Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa

Dios me libre de aquel deseo vano
que confunde insistente mi latido
y en el brote del miedo teje el nido
con las líneas dispersas de mi mano.
Ruego al cielo que aviente en mí el engaño
de creer que el mañana es hoy distinto
pues mi fe se perdió en un laberinto
intentando escapar de todo daño.
¡Qué ironía!, sentirle aquí a mi lado
como sombra perpetua del destino,
aun huyendo, ¡le encuentro en el camino
a los pies de las horas abrazado!
Y es por eso, que a veces yo le acallo
si amordazo su llanto en lienzo escrito
silenciando sus ecos con el grito
de la letra que arenga un dos de mayo.
La batalla se libra en cada trazo
exhortando mi pluma a su capricho,
no recuerdo la cuna sin el nicho
que alumbró mi conciencia en su regazo.
¡Hija soy!, de lo amargo del fracaso,
de la fría orfandad del desabrigo,
de sentir que la dicha que persigo
solo intuyo adentrándome en Parnaso.
A sus puertas, arredro con el canto
los fantasmas que acechan sin motivo,
bajo un verso, se vela el negativo
de los sueños que fueron mi quebranto.
Última edición: