Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
En tu cara divina, celebrada, se me quedó el aliento para siempre anclado en tus labios de fruta abrillantada.
Cuando puedas devolverme la mirada, será grandioso porque en mis ojos perdidos hace falta un poco de tu verdor callado, de tus palabras.