lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
¡Ay las quejumbrosas nubes
horadando mis cabellos!
Enjutas quedan las horas
en segundos de misterio;
y enloquece mi mirada
buscando paz y silencio,
enhebrando arena y muerte
con el musgo verde y negro,
¡ay declive de las horas,
corona de luz y tiempo!
Bebed de mis labios húmedos,
y de mi corazón tierno,
y dejad que mi cintura
sea sombra de sus dedos;
¡ay cómo suspira el mar!,
¡cuán desbocado el deseo!,
morir quisiera al instante
en sus brazos y en su lecho.
Lomafresquita.
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