Mejor me limito a cuidar yo mismo la quesería para que no venga ningún ratón a robarse el fruto de mi trabajo y vivir a costillas mías... ni ratones ni gatos, ¡ zape !
Jajaja... ya en serio.
La antigua balanza izquierda - derecha quedó de reliquia.
Entonces tenemos el centro, la extrema izquierda, y la extrema derecha.
Perooo... me recuerda una vieja clase de física experimental.
El profe mencionó que debíamos lograr un equilibrio perfecto en un tiempo de quince minutos. Nos dividió en parejas y tuve la suerte de ser puesto en pareja con una trigueña preciosa de pechos divinos.
Conseguimos una balanza de brazos, aguja y dial graduados, que además podían colocarse platillos móviles. Y también un centenar de esferas de acero, todas del mismo tamaño y peso.
Pusimos dos platillos a igual distancia del centro.
Al poner una esfera a la izquierda, bastaba una esfera a la derecha para tener equilibrio. Dos esferas a la izquierda y dos a la derecha.
Sencillo. Proporción 1 : 1.
Pero luego movieron un platillo más cerca del centro (a media distancia).
Ya no servía la proporción 1 : 1.
Ahora por cada esfera del lado largo, necesitaba dos esferas del lado corto.
CONCLUSIÓN 1: IR AL CENTRO TE OBLIGA A TENER MÁS PESO PARA LOGRAR EL EQUILIBRIO.
Luego movieron el otro platillo también a la mitad del brazo. De nuevo ambos estaban a la misma distancia. Y se recuperó el equilibrio 1 : 1.
A continuación el profe (de seguro un seguidor de Maquiavelo), agregó dos platillos más, uno a cada extremo. Pero además trajo otro centenar de esferas ahora de diferentes tamaños y pesos.
Con cada peso en un extremo, se dificultaba conseguir el equilibrio exacto poniendo esferas al otro extremo.
CONCLUSIÓN 2 : LOS EXTREMOS INDEFINIDOS DIFICULTAN UN EQUILIBRIO PRECISO.
El profe (maldito desgraciado) dijo: CORRE EL TIEMPO.
La trigueña a mi lado, levantando la mano preguntó: ¿Podemos mover los platillos que están a mitad de cada brazo más hacia el centro?
El profe dijo que sí, de modo que la trigueña hizo eso de inmediato.
Yo le ayudé moviendo cada platillo intermedio lo más posible hacia el centro.
Las otras parejas trataban de equilibrar poniendo pesos en los extremos... pero ninguna movió los platillos de su posición.
Mientras mi compañera se limitó a ir colocando pesos en los platillos centrales y vigilaba la aguja sobre el dial... yo embelesado la veía de perfil a contraluz de la ventana del laboratorio.
Al terminar los quince minutos todos los equipos presentaban diales inclinados hacia un lado, una inequidad mayoritaria... Todos excepto la trigueña y mi persona, que logramos una equidad o equilibrio casi perfecto
CONCLUSIÓN 3: MIENTRAS MÁS AL CENTRO MÁS PRECISIÓN DE EQUIDAD SE PUEDE LOGRAR.
Fue una experiencia maravillosa que jamás he podido olvidar.
Los pechos de la trigueña en una blusa transparentada por la luz intensa.