Juan Manuel Botero Arias
Poeta recién llegado
!Quiero borrarme estas heridas! Olvidar la llama apagada de los días sin retorno, reconstruir estos pedazos fragmentados, borrar cada tormenta que ha soplado con fuerza.
Dejar de perderme en pasadizos tenebrosos y fluir con la corriente de una suave ataraxia.
!Quiero borrarme estas heridas! Y empujar esos pasados turbulentos, emerger de la ceniza, pulverizar su oscuridad y recorrer las raíces que provocan mis pasiones.
!Quiero borrarme estás heridas! Y navegar en los viajes de las estrellas y cantar de fascinación por la desnudez vacilante.
!Quiero borrarme estás malditas heridas! Y dejar de caer en interrogaciones ajenas y no ser una triste personificación de mis impulsos.
!Quiero desaparecer estos dolores! !Son tan crueles y espontáneos! !Tan hostiles e injustos! !Me arrebatan el amor por esta piel en la que hábito!
!Quiero que paren ya estas heridas! !Mi rostro es mutable y frío con los filamentos que en rasgaduras se ahogan en remordimientos apagados!
!Solo quiero que no existieran los llantos provocados y que las intranquilidades que he pasado solo fueran un liso silencio disconforme!
!Quisiera dejar de implosionar quebrando cada esperanza provocadora! Mientras ando sumergido en los fervores tercos de este incendio interno que me asesina.
!Qué hermoso es el dolor! !Qué humano el sufrimiento! las ideas deliran en un espíritu abandonado !Tengo que arrancar esas ilusiones masoquistas!
Quiero borrarme esta huella ulcerosa de mi alma, dejar de caer en la distancia involuntaria.
Quiero que desaparezcan estas heridas y dejar esta carga que se camufla en los horizontes invisibles de la mente.
!Quiero que se borren estás heridas! Dejar de fallecer en las mareas que me acongojan y armar cada estatua permanente de la convicción y revivir, revivir y revivir, y acariciar la condena de morir en libertad.
Dejar de perderme en pasadizos tenebrosos y fluir con la corriente de una suave ataraxia.
!Quiero borrarme estas heridas! Y empujar esos pasados turbulentos, emerger de la ceniza, pulverizar su oscuridad y recorrer las raíces que provocan mis pasiones.
!Quiero borrarme estás heridas! Y navegar en los viajes de las estrellas y cantar de fascinación por la desnudez vacilante.
!Quiero borrarme estás malditas heridas! Y dejar de caer en interrogaciones ajenas y no ser una triste personificación de mis impulsos.
!Quiero desaparecer estos dolores! !Son tan crueles y espontáneos! !Tan hostiles e injustos! !Me arrebatan el amor por esta piel en la que hábito!
!Quiero que paren ya estas heridas! !Mi rostro es mutable y frío con los filamentos que en rasgaduras se ahogan en remordimientos apagados!
!Solo quiero que no existieran los llantos provocados y que las intranquilidades que he pasado solo fueran un liso silencio disconforme!
!Quisiera dejar de implosionar quebrando cada esperanza provocadora! Mientras ando sumergido en los fervores tercos de este incendio interno que me asesina.
!Qué hermoso es el dolor! !Qué humano el sufrimiento! las ideas deliran en un espíritu abandonado !Tengo que arrancar esas ilusiones masoquistas!
Quiero borrarme esta huella ulcerosa de mi alma, dejar de caer en la distancia involuntaria.
Quiero que desaparezcan estas heridas y dejar esta carga que se camufla en los horizontes invisibles de la mente.
!Quiero que se borren estás heridas! Dejar de fallecer en las mareas que me acongojan y armar cada estatua permanente de la convicción y revivir, revivir y revivir, y acariciar la condena de morir en libertad.