Tuve mi quincena de hipocresía, fui invadida por personajes ostigantes de bondad, dulzura y creencias religiosas; entonces me diagnostiqué atosigada fatal.
Demasiadas conversaciones de ejemplo de hijos me irrita.
Demasiados hechos de habilidad e inteligencia me harta.
Demasiados piropos así mismos me fastidia; no sé porque los escucho tantos largos días.
Demasiadas conversaciones de la inocencia, buen comportamiento y obediencia me enervan.
Demasiada mente positiva me irrita; pues no es necesario solamente eso para estar bien y sentirse felíz.
Demasiado despilfarre de valores morales, virtudes, escasez de errores, dificultades, suerte y felicidad, según dicen que es resultado de vivir con amor. Entonces es conmemorado como el lema de la quincena.
Demasiado cansada de escuchar que en la vida todo se aprende menos la maldad y la malicia, pues estas características se adquiere desde que se nace, sin siquiera pensar que toda la gente no vive en la misma burbuja y que sus espumantes ideas solo se maquinan en su mente de espuma. Sin siquiera pensar que hay gente que en verdad sufrió, que le rompieron el alma, la engañaron vilmente convirtiéndola en inútil para brindar su bondad.
Estar a la defensiva es justificable para no poder caer nuevamente en un hoyo de sufrimiento y entonces es cuando mis ganas de gritar se sienten aún más aturdida.
Estaba hasta el cuello de besitos, abrazos y los te quiero mucho; al amanecer, al anochecer y al partir a cualquier lugar.
Entonces comprendí que quedarme callada sería la mejor opción para poder resistir esta naturaleza animalada de fresitas.
Hasta que llego el día y entonces expresé una frase exclamativa y cómica en mi lenguaje interior.
¡Al fín se van tengo pena!
Demasiadas conversaciones de ejemplo de hijos me irrita.
Demasiados hechos de habilidad e inteligencia me harta.
Demasiados piropos así mismos me fastidia; no sé porque los escucho tantos largos días.
Demasiadas conversaciones de la inocencia, buen comportamiento y obediencia me enervan.
Demasiada mente positiva me irrita; pues no es necesario solamente eso para estar bien y sentirse felíz.
Demasiado despilfarre de valores morales, virtudes, escasez de errores, dificultades, suerte y felicidad, según dicen que es resultado de vivir con amor. Entonces es conmemorado como el lema de la quincena.
Demasiado cansada de escuchar que en la vida todo se aprende menos la maldad y la malicia, pues estas características se adquiere desde que se nace, sin siquiera pensar que toda la gente no vive en la misma burbuja y que sus espumantes ideas solo se maquinan en su mente de espuma. Sin siquiera pensar que hay gente que en verdad sufrió, que le rompieron el alma, la engañaron vilmente convirtiéndola en inútil para brindar su bondad.
Estar a la defensiva es justificable para no poder caer nuevamente en un hoyo de sufrimiento y entonces es cuando mis ganas de gritar se sienten aún más aturdida.
Estaba hasta el cuello de besitos, abrazos y los te quiero mucho; al amanecer, al anochecer y al partir a cualquier lugar.
Entonces comprendí que quedarme callada sería la mejor opción para poder resistir esta naturaleza animalada de fresitas.
Hasta que llego el día y entonces expresé una frase exclamativa y cómica en mi lenguaje interior.
¡Al fín se van tengo pena!