Quintillas malditas.

lesmo

Poeta veterano en el portal
¡Cómo mirabas al suelo!
¡En tu faz ningún anhelo!
La cara no levantabas,
parecía dormitabas.
¡¿Qué pasará en el cielo?!

¿Por qué estás tan perdido
tan esclavo y oprimido?
¡Y cuánta tu soledad!
¡Cuánta tu necesidad!
Para ti, tan solo olvido.

Un cigarro y un café
¡Qué poco es!, ya lo sé.
Con qué poco te aliviara
lo que te martirizara.
Me tambaleas la fe.

Rimas…, ¿Qué puedo decir?
¿Qué palabras?, ¿Qué medir
para hablar de la amargura?
¡Íntima de la locura!
De esto ¿Cómo escribir?

¿Y podrá tener belleza
lo que ronda en tu cabeza?
No más quebrarme la mente;
y sí, verdaderamente,
hoy la tinta es la tristeza.

Es que ayer después de verte
tan cansado, tan sin suerte,
¿Qué llevarías de aquí?
¿Y qué me dejaste a mí…?,
¿Hermoseando a la muerte?

 
Última edición:
¡Cómo mirabas al suelo!
¡En tu faz ningún anhelo!
La cara no levantabas,
parecía dormitabas.
¡¿Qué pasará en el cielo?!

¿Por qué estás tan perdido
tan esclavo y oprimido?
¡Y cuánta tu soledad!
¡Cuánta tu necesidad!
Para ti, tan solo olvido.

Un cigarro y un café
¡Qué poco es!, ya lo sé.
Con qué poco te aliviara
lo que te martirizara.
Me tambaleas la fe.

Rimas…, ¿Qué puedo decir?
¿Qué palabras?, ¿Qué medir
para hablar de la amargura?
¡Íntima de la locura!
De esto ¿Cómo escribir?

¿Y podrá tener belleza
lo que ronda en tu cabeza?
No más quebrarme la mente;
y sí, verdaderamente,
hoy la tinta es la tristeza.

Es que ayer después de verte
tan cansado, tan sin suerte,
¿Qué llevarías de aquí?
¿Y qué me dejaste a mi…?,
¿Hermoseando a la muerte?

Hermoso poema, muy bien rimado, me ha gustado amigo Lesmo. Un abrazo. Paco.
 
¡Cómo mirabas al suelo!
¡En tu faz ningún anhelo!
La cara no levantabas,
parecía dormitabas.
¡¿Qué pasará en el cielo?!

¿Por qué estás tan perdido
tan esclavo y oprimido?
¡Y cuánta tu soledad!
¡Cuánta tu necesidad!
Para ti, tan solo olvido.

Un cigarro y un café
¡Qué poco es!, ya lo sé.
Con qué poco te aliviara
lo que te martirizara.
Me tambaleas la fe.

Rimas…, ¿Qué puedo decir?
¿Qué palabras?, ¿Qué medir
para hablar de la amargura?
¡Íntima de la locura!
De esto ¿Cómo escribir?

¿Y podrá tener belleza
lo que ronda en tu cabeza?
No más quebrarme la mente;
y sí, verdaderamente,
hoy la tinta es la tristeza.

Es que ayer después de verte
tan cansado, tan sin suerte,
¿Qué llevarías de aquí?
¿Y qué me dejaste a mi…?,
¿Hermoseando a la muerte?

El poeta vuela
y el lector también,
cuando lee el poema
y se mete en el .

Bello poema, rebosante de sentimientos, en este caso, muy tristes, que me has trasmitido en toda du plenitud.
Has logrado un gran poema, por lo que te felicito.
Alfonso
 
El poeta vuela
y el lector también,
cuando lee el poema
y se mete en el .

Bello poema, rebosante de sentimientos, en este caso, muy tristes, que me has trasmitido en toda du plenitud.
Has logrado un gran poema, por lo que te felicito.
Alfonso
Muchísimas gracias, querido Alfonso, por tu comentario y la lectura de estas verdaderamente letras tristes.
Con mi abrazo fuerte.
 
¡Cómo mirabas al suelo!
¡En tu faz ningún anhelo!
La cara no levantabas,
parecía dormitabas.
¡¿Qué pasará en el cielo?!

¿Por qué estás tan perdido
tan esclavo y oprimido?
¡Y cuánta tu soledad!
¡Cuánta tu necesidad!
Para ti, tan solo olvido.

Un cigarro y un café
¡Qué poco es!, ya lo sé.
Con qué poco te aliviara
lo que te martirizara.
Me tambaleas la fe.

Rimas…, ¿Qué puedo decir?
¿Qué palabras?, ¿Qué medir
para hablar de la amargura?
¡Íntima de la locura!
De esto ¿Cómo escribir?

¿Y podrá tener belleza
lo que ronda en tu cabeza?
No más quebrarme la mente;
y sí, verdaderamente,
hoy la tinta es la tristeza.

Es que ayer después de verte
tan cansado, tan sin suerte,
¿Qué llevarías de aquí?
¿Y qué me dejaste a mi…?,
¿Hermoseando a la muerte?

Precioso poema triste que me ah encantado leerte. Un abrazo amigo.
 
¡Cómo mirabas al suelo!
¡En tu faz ningún anhelo!
La cara no levantabas,
parecía dormitabas.
¡¿Qué pasará en el cielo?!

¿Por qué estás tan perdido
tan esclavo y oprimido?
¡Y cuánta tu soledad!
¡Cuánta tu necesidad!
Para ti, tan solo olvido.

Un cigarro y un café
¡Qué poco es!, ya lo sé.
Con qué poco te aliviara
lo que te martirizara.
Me tambaleas la fe.

Rimas…, ¿Qué puedo decir?
¿Qué palabras?, ¿Qué medir
para hablar de la amargura?
¡Íntima de la locura!
De esto ¿Cómo escribir?

¿Y podrá tener belleza
lo que ronda en tu cabeza?
No más quebrarme la mente;
y sí, verdaderamente,
hoy la tinta es la tristeza.

Es que ayer después de verte
tan cansado, tan sin suerte,
¿Qué llevarías de aquí?
¿Y qué me dejaste a mi…?,
¿Hermoseando a la muerte?

Belleza perdida, ayeres, cansancio que van dejando
como una fe ultimada.
entre esas dudas queda un semblante que se escapa,
la locura..., ella tambien puede ser bella aun
enfrentandose a la muerte,
me ha encantado el ritmo y ese vendaval de sensaciones
que transmite la obra. saludos de luzyabsent
 
Muy agradecido, querido maestro, por esta visita en la que dejas tu comentario, siempre acompañando, siempre anclado en el análisis amable. Estos versos como muy bien señalas, llevan en su interior esencias de la llamada locura. Desde el nombre que le puse se trasluce precisamente esa esencia que tan acertadamente has sabido recoger en tu comentario.
Te mando mi saludo muy cordial, siempre desde la admiración.
Salvador.
 
¡Cómo mirabas al suelo!
¡En tu faz ningún anhelo!
La cara no levantabas,
parecía dormitabas.
¡¿Qué pasará en el cielo?!

¿Por qué estás tan perdido
tan esclavo y oprimido?
¡Y cuánta tu soledad!
¡Cuánta tu necesidad!
Para ti, tan solo olvido.

Un cigarro y un café
¡Qué poco es!, ya lo sé.
Con qué poco te aliviara
lo que te martirizara.
Me tambaleas la fe.

Rimas…, ¿Qué puedo decir?
¿Qué palabras?, ¿Qué medir
para hablar de la amargura?
¡Íntima de la locura!
De esto ¿Cómo escribir?

¿Y podrá tener belleza
lo que ronda en tu cabeza?
No más quebrarme la mente;
y sí, verdaderamente,
hoy la tinta es la tristeza.

Es que ayer después de verte
tan cansado, tan sin suerte,
¿Qué llevarías de aquí?
¿Y qué me dejaste a mí…?,
¿Hermoseando a la muerte?

¿Hermoseando a la muerte?
El dolor parece elegir a cual de las presas va a penetrar...de seguro prefiere la morada más sentida. Saludos cordiales para ti lesmo.
 

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