FOCIL7409
Poeta recién llegado
¿En qué me equivoque?
¿En dónde me perdí?
¿En qué momento de la vida, claudique?
¿En qué minuto fatídico, la penumbra me ahogo?
Circunstancias ajenas a la vida,
Hicieron tropezar una y otra vez
Pensar que el mundo estaba a mis pies
Falacia, ironía, arrogancia, que en la mente se albergo
En ello me equivoque.
La vanidad enfermo el alma,
Negando los tropiezos, las caídas
Convirtiendo al espíritu,
En errante y miserable
Que no percibía su triste realidad
En ello me perdí.
Los músculos se detuvieron,
El dolor, como una cortina de bruma
Envolvió al cuerpo
Echándose en brazos, al alivio;
Simplemente era un espejismo
Para percibir aun mas dolor
Percibiendo que no había falta alguna,
Que todo en este mundo merecía,
Abandonando, lo importante
Aplastando lo más bello,
Ignorante ! por defecto,
En ello claudique.
Sintiendo los pasos,
La sombra del abismo me llego
Inundado en desesperación
De vacío, zombie en la penumbra
Se volvió
Camina sin rumbo,
Sin ánimo, ni deseo
Pues aquella luz que lo guiaba,
Con los actos despreciables
Lo extinguió.
En ese minuto, la vida se ahogo.
Autor: Miguel Ramón Fócil Jiménez
¿En dónde me perdí?
¿En qué momento de la vida, claudique?
¿En qué minuto fatídico, la penumbra me ahogo?
Circunstancias ajenas a la vida,
Hicieron tropezar una y otra vez
Pensar que el mundo estaba a mis pies
Falacia, ironía, arrogancia, que en la mente se albergo
En ello me equivoque.
La vanidad enfermo el alma,
Negando los tropiezos, las caídas
Convirtiendo al espíritu,
En errante y miserable
Que no percibía su triste realidad
En ello me perdí.
Los músculos se detuvieron,
El dolor, como una cortina de bruma
Envolvió al cuerpo
Echándose en brazos, al alivio;
Simplemente era un espejismo
Para percibir aun mas dolor
Percibiendo que no había falta alguna,
Que todo en este mundo merecía,
Abandonando, lo importante
Aplastando lo más bello,
Ignorante ! por defecto,
En ello claudique.
Sintiendo los pasos,
La sombra del abismo me llego
Inundado en desesperación
De vacío, zombie en la penumbra
Se volvió
Camina sin rumbo,
Sin ánimo, ni deseo
Pues aquella luz que lo guiaba,
Con los actos despreciables
Lo extinguió.
En ese minuto, la vida se ahogo.
Autor: Miguel Ramón Fócil Jiménez