Ráfaga y vendaval (Cartas al aire 14)

María Rentería

Luna en Acuario.
1.jpg

Imagen de internet

Hoy por vez primera estoy en el lugar donde creíste que te enamoraste para siempre. Y de pronto mi corazón se sintió como el clima: gris y un poco revuelto, con aires de intranquilidad. Y es que el océano Pacífico no lo está tanto. Y es que mi corazón aún suspira. Por elección personal, no te des tanto crédito. Elijo esto porque estoy loca. Loca por desperdiciar mi aire suspirando por ti. Loca por malgastar mi tiempo en ensoñación.

Pero a pesar de las nubes que oscurecen el horizonte, hay calidez y tibieza en el aire. Huele a mar, al mar que nutre y alimenta este delicioso hábitat. Igual que tú. Igual que el mar ofrece hogar a los peces, a las mantarrayas y a otras asombrosas criaturas, tu recuerdo me acoge, me alimenta, me ofrece el aliento vital… y me convierte en una asombrosa criatura de resiliencia y logros que embelesan.

Logros que no sabía que necesitaba. Logros que me enriquecen y completan. Logros de los cuales tú has sido el motor. Yo, su causa primigenia, tú, la voluntad de su realización.

Así que… te respiro, profunda y silenciosamente, como la primera vez de la segunda vez… y después de la tempestad viene la calma.
 
Última edición:
1.jpg

Imagen de internet

Hoy por vez primera estoy en el lugar donde creíste que te enamoraste para siempre. Y de pronto mi corazón se sintió como el clima: gris y un poco revuelto, con aires de intranquilidad. Y es que el océano Pacífico no lo está tanto. Y es que mi corazón aún suspira. Por elección personal, no te des tanto crédito. Elijo esto porque estoy loca. Loca por desperdiciar mi aire suspirando por ti. Loca por malgastar mi tiempo en ensoñación.

Pero a pesar de las nubes que oscurecen el horizonte, hay calidez y tibieza en el aire. Huele a mar, al mar que nutre y alimenta este delicioso hábitat. Igual que tú. Igual que el mar ofrece hogar a los peces, a las mantarrayas y a otras asombrosas criaturas, tu recuerdo me acoge, me alimenta, me ofrece el aliento vital… y me convierte en una asombrosa criatura de resiliencia y logros que embelesan.

Logros que no sabía que necesitaba. Logros que me enriquecen y completan. Logros de los cuales tú has sido el motor. Yo, su causa primigenia, tú, la voluntad de su realización.

Así que… te respiro, profunda y silenciosamente, como la primera vez de la segunda vez… y después de la tempestad viene la calma.
La experiencia del amor y cómo esos recuerdos nos acechan.
A veces el triste final es aceptación y resignación.

Saludos
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba