Raíces de cristal

Marla

Poeta fiel al portal
Desplegaba su absurdo equipaje
en la canícula de las horas que anticipan
relámpagos.
Ataviado de orgullo,
vapuleaba la espera, incendiaba los ritos.
Descarrilaban en sus labios
las palomas.



Ellos no comprendieron jamás
la rebelión, el grito absurdo, la redención
de los leprosos.


Y la botella de la decepción esparció en el silencio
su líquido lamento
al ignorar el invisible tacto, la densidad exacta
de la herida.



Ahora
que hemos podido mirar cara a cara a los lobos
del abismo,
creemos que es posible reparar raíces de cristal,
que es posible talar uno a uno los siniestros árboles
del bosque que nos condenó
a desconocernos.
 
Desplegaba su absurdo equipaje
en la canícula de las horas que anticipan
relámpagos.
Ataviado de orgullo,
vapuleaba la espera, incendiaba los ritos.
Descarrilaban en sus labios
las palomas.



Ellos no comprendieron jamás
la rebelión, el grito absurdo, la redención
de los leprosos.


Y la botella de la decepción esparció en el silencio
su líquido lamento
al ignorar el invisible tacto, la densidad exacta
de la herida.



Ahora
que hemos podido mirar cara a cara a los lobos
del abismo,
creemos que es posible reparar raíces de cristal,
que es posible talar uno a uno los siniestros árboles
del bosque que nos condenó
a desconocernos.
Me ha gustado mucho el título y al leer el poema veo que su contenido va en consonancia con él en belleza y expresividad, sensibilidad y talento a tope en tus bellos versos amiga María. Abrazote vuela. Paco.
 
Tu poesía tiene un cosmos especial y el magnetismo de las metáforas me hace sentir parte de esa redención de los leprosos. Desconocernos como nubes que llueven y alimentan la misma raiz. Muchos abrazos, querida amiga.
 
Desplegaba su absurdo equipaje
en la canícula de las horas que anticipan
relámpagos.
Ataviado de orgullo,
vapuleaba la espera, incendiaba los ritos.
Descarrilaban en sus labios
las palomas.



Ellos no comprendieron jamás
la rebelión, el grito absurdo, la redención
de los leprosos.


Y la botella de la decepción esparció en el silencio
su líquido lamento
al ignorar el invisible tacto, la densidad exacta
de la herida.



Ahora
que hemos podido mirar cara a cara a los lobos
del abismo,
creemos que es posible reparar raíces de cristal,
que es posible talar uno a uno los siniestros árboles
del bosque que nos condenó
a desconocernos.
Volver a reconocerse desde esas paginas del pasado,
entrega de sentimientos en esa ventana pulida de
un renacimiento que se busca.
No obstante en esas busquedas siempre anida la
persistente forma de las raices.
saludos amables, excelente. luzyabsenta
 

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