RAMA CAIDA
Al pie del mango erguido,
Desprendida ya de su planta,
Veíase en actitud marchita
Una de sus ramas
(La más frondosa y frutosa)
Que cayó un día cualquiera.
Ay, qué pena me dan sus días contados;
Qué mseran de sus hojas,
Qué serán de sus frutos desparramados
Por los suelos,
Y de los que aun cuelgan enfermos
Por el sol:
Serán el alimento perfecto
Para el campus orgánico,
Y un desperdicio para el paladar humano.
¡Ay! Qué pena me da la rama aquella,
Que aún no desiste de su belleza.
Supongo que no tuvo mayor sostén
Para los racimos de sus frutos
O quizás no tuvo mejor defensa
Contra el viento audaz.
Desdeñosos reflejos
Del estío canicular
Chamuscaban las blandengues hojas
De la fruta.
Y estaba allí,
Justo en la pendiente agreste
Junto a las hojarascas,
Junto a las yerbas,
Junto a mis ojos.
Ronroneaban las moscas.
Y algunos de los jugosos frutos
Semi podridos
Ya desprendían sus inmaduros aromas
Por toda la selva,
hacia todos los olfatos.
Es vida, es apetencia para los insectos;
Y una nostalgia matutina
Crece en mi corazón de fruta.
Ha caído la rama del mango;
Y ha caído mi alma
En profunda pena
Ahora que he visto su planta,
Hendido y dolido,
Que en la libre lomada
Crece con el viento y la lluvia.
Al pie del mango erguido,
Desprendida ya de su planta,
Veíase en actitud marchita
Una de sus ramas
(La más frondosa y frutosa)
Que cayó un día cualquiera.
Ay, qué pena me dan sus días contados;
Qué mseran de sus hojas,
Qué serán de sus frutos desparramados
Por los suelos,
Y de los que aun cuelgan enfermos
Por el sol:
Serán el alimento perfecto
Para el campus orgánico,
Y un desperdicio para el paladar humano.
¡Ay! Qué pena me da la rama aquella,
Que aún no desiste de su belleza.
Supongo que no tuvo mayor sostén
Para los racimos de sus frutos
O quizás no tuvo mejor defensa
Contra el viento audaz.
Desdeñosos reflejos
Del estío canicular
Chamuscaban las blandengues hojas
De la fruta.
Y estaba allí,
Justo en la pendiente agreste
Junto a las hojarascas,
Junto a las yerbas,
Junto a mis ojos.
Ronroneaban las moscas.
Y algunos de los jugosos frutos
Semi podridos
Ya desprendían sus inmaduros aromas
Por toda la selva,
hacia todos los olfatos.
Es vida, es apetencia para los insectos;
Y una nostalgia matutina
Crece en mi corazón de fruta.
Ha caído la rama del mango;
Y ha caído mi alma
En profunda pena
Ahora que he visto su planta,
Hendido y dolido,
Que en la libre lomada
Crece con el viento y la lluvia.
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