Gene Gab
Poeta recién llegado
Cada tarde me siento al lado de mi realidad, pues ella siempre se sienta encima de mi sin piedad,
le hablo de lo que ya no es, de lo que fuimos y lo que seguramente no seremos.
le describo los limites del mapa de tus labios, del aroma que me dejaste como santuario.
Le contaba que perdí la noción de los días, que hasta los calendarios se han marchado.
Le mostraba las fotos que dejaste y en mi memoria hay un álbum preferido para nunca olvidarte.
Me reía de las aventuras que nos llevaron a los extremos, cuando jugamos a perdernos entre la conexión de nuestros cuerpos.
Y mientras le seguía contando de nosotros, alucinaba, sentía, revivía, notaba entre lagrimas
lo difícil que es extrañarte en mis recuerdos.
Te doy mis alas y alzas el vuelo.
Te doy estos pies descalzos para que soportes el desierto.
Ya hasta mi soledad se ha marchado, solo eres fiel tu, realidad.
Que sin escucharte se que sigues a mi lado.
le hablo de lo que ya no es, de lo que fuimos y lo que seguramente no seremos.
le describo los limites del mapa de tus labios, del aroma que me dejaste como santuario.
Le contaba que perdí la noción de los días, que hasta los calendarios se han marchado.
Le mostraba las fotos que dejaste y en mi memoria hay un álbum preferido para nunca olvidarte.
Me reía de las aventuras que nos llevaron a los extremos, cuando jugamos a perdernos entre la conexión de nuestros cuerpos.
Y mientras le seguía contando de nosotros, alucinaba, sentía, revivía, notaba entre lagrimas
lo difícil que es extrañarte en mis recuerdos.
Te doy mis alas y alzas el vuelo.
Te doy estos pies descalzos para que soportes el desierto.
Ya hasta mi soledad se ha marchado, solo eres fiel tu, realidad.
Que sin escucharte se que sigues a mi lado.