Rebelde

Quemó los árboles que es como quemar la vida.

Ese látigo que azota a un ángel no conoce la luz.

Pero yo soy desafío, raíz y tallo que alumbra.

Conmigo no aliviará su sed, la injusticia.
Toda una declaración de intenciones, desde luego no son tiempos para cerrar la boca, aunque todo tiene su precio, un placer la lectura de tú magnífico poema, gracias por compartirlo, amigo.

Un saludo cordial.

Alberto.
 

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