hombres y poetas
Poeta recién llegado
Recuerdame...
Recuerdame que ya no estás,
cuando mire al cielo,
y quiera contarte que ésta noche
lo veo más inmenso.
Recuerdame que ya no estás,
cuando mire al cielo,
y quiera contarte que ésta noche
lo veo más inmenso.
Cuando recoja una pluma del suelo
para guardartela en el pecho,
anda perdido un ángel,
y me preguntes
¿será cierto?
Recuerdame...
ha no dejar un hueco en el ropero,
los cajones se hacen grandes,
y me sobran los silencios.
Recuerdame...
cuando la noche me pregunte,
cuanto las caricias
se vuelvan ecos,
cuando mis labios se turben
mordiéndose el aire
de tus besos.
Recuerdame...
que ya te has ido
que tu adiós es el olvido...
y ya no hay mas.
Pero, ¡como le explico a mis sueños!
que tu amor se rindió
ante las olas del mar.
¡Como le digo a la tormenta,
que ya deje de tronar!
que me hiere el frío del viento,
que mis labios se olvidaron de besar.
Empezar, empezar...
¡cómo empezar!
Arde la lluvia se quema la tarde,
las gotas se apagan llevándose el aire,
¡sabe dios... que mis huesos,
no dejarán de amarte!
Pero, recuerdame...
recuerdame que ya no estás,
cuando duela tu nombre
a las gaviotas,
en la playa desnuda y rota...
y me abracen los ecos
de soledad.
para guardartela en el pecho,
anda perdido un ángel,
y me preguntes
¿será cierto?
Recuerdame...
ha no dejar un hueco en el ropero,
los cajones se hacen grandes,
y me sobran los silencios.
Recuerdame...
cuando la noche me pregunte,
cuanto las caricias
se vuelvan ecos,
cuando mis labios se turben
mordiéndose el aire
de tus besos.
Recuerdame...
que ya te has ido
que tu adiós es el olvido...
y ya no hay mas.
Pero, ¡como le explico a mis sueños!
que tu amor se rindió
ante las olas del mar.
¡Como le digo a la tormenta,
que ya deje de tronar!
que me hiere el frío del viento,
que mis labios se olvidaron de besar.
Empezar, empezar...
¡cómo empezar!
Arde la lluvia se quema la tarde,
las gotas se apagan llevándose el aire,
¡sabe dios... que mis huesos,
no dejarán de amarte!
Pero, recuerdame...
recuerdame que ya no estás,
cuando duela tu nombre
a las gaviotas,
en la playa desnuda y rota...
y me abracen los ecos
de soledad.