nuna
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sus ojos de mirada calma y profunda,
penetran en el mullido lecho de la nada
arrastrándo a lo profundo, como red de bajura
los recuerdos enredados en el alma.
Dame tus manos, únelas a las mías
muéstrame tu nueva estáncia, dónde en soledad dormítas
huye de ésa hambrienta sombra
que te engulle en sus pantanos,
Vuela conmigo al cielo raso.
Sube...Sube sobre las nubes de larguísima esponja,
depositémos los recuerdos a buen recaudo
atados entre los rubios lazos del sol,
los vientos vitorearán con su amor fraterno
alzándo su azulado estandarte etéreo.
Empujemos el mar hacia horizontes nuevos,
donde el día es ardiente
y la ilusión latente.
Dame tus manos madre,
volvamos juntas con sueños y recuerdos
y sin dejarnos de amar...
NUNA.