Nací en un bosque de luna donde el sol era pardo,
aromas de azahar calentaban profundos geiseres
allí donde anidaban alegres y risueños periquitos.
Con su cantar las estrellas purpuras
de luz parpadeaban fogosamente ,en ámbar
celeste emanaban radiantes los acordes
que crepitaban adentro sin fuego quemado.
Cayendo las hojas marrones
la tierra creció descalza, un manto verde
acariciaba suavemente los pies besándolos,
el sueño acaramelado y olvidado.
aromas de azahar calentaban profundos geiseres
allí donde anidaban alegres y risueños periquitos.
Con su cantar las estrellas purpuras
de luz parpadeaban fogosamente ,en ámbar
celeste emanaban radiantes los acordes
que crepitaban adentro sin fuego quemado.
Cayendo las hojas marrones
la tierra creció descalza, un manto verde
acariciaba suavemente los pies besándolos,
el sueño acaramelado y olvidado.