Damián Masot
Poeta recién llegado
La única guerra que existe es mental.
Cada uno libra su propia guerra interior
día a día,
mientras el insoportable tedio
y la desesperación
segundo tras segundo
amenazan con sofocarte
y engullirte
dentro del sin sentido
de lo que te rodea
y de lo que intentas explicar.
Así que ten cuidado
con las palabras que usas
para referirte a otros,
porque cada palabra
es un arma de guerra,
un arma corto-punzante de doble filo
(se devuelven en contra tuya).
Al final,
si logras perdonarte y redimirte,
esta será la única guerra
que valga la pena luchar
y la más importante de todas.
Cada uno libra su propia guerra interior
día a día,
mientras el insoportable tedio
y la desesperación
segundo tras segundo
amenazan con sofocarte
y engullirte
dentro del sin sentido
de lo que te rodea
y de lo que intentas explicar.
Así que ten cuidado
con las palabras que usas
para referirte a otros,
porque cada palabra
es un arma de guerra,
un arma corto-punzante de doble filo
(se devuelven en contra tuya).
Al final,
si logras perdonarte y redimirte,
esta será la única guerra
que valga la pena luchar
y la más importante de todas.