IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Espacios que colapsan,
en nuestro pecho, que fue universo,
ahora, fragilidad entumecida,
heridas estimuladas,
deseo ser el último sol del último cielo,
la permanente desgracia
del primer milagro creador,
poner un fin al dolor,
el ardor que engendra nuevas penurias,
de sangre heredada,
de añeja condena mutada,
el dolor no se sacia con amor,
aún así,
todo amor es dolor insaciable,
sobre los suelos de verde cadáver,
florecen los mas horribles seres,
guiados por cruentos cauces,
fluyendo hacia un misterio infernal,
viles placeres nos educan distraídos
ante la cicuta regalada,
para que la traguemos,
impulsados por la curiosidad,
nos dejamos vislumbrar por la luz,
amaneceres que nunca anochecen,
anocheceres que solo se pisan,
en tierras de umbrales ensoñados,
siembran y cosechan dolor,
árboles observadores
anhelan no sentir culpa,
nadie podrá matar
a seres que no emiten
ni expresan agonía,
aferrados al presente,
el tiempo sabe que no existe,
nosotros creemos que existimos
basándonos en conceptos
que no podemos comprobar,
dejamos una respuesta en la tumba,
y una pregunta en el cielo,
por si allí hemos de regresar.
en nuestro pecho, que fue universo,
ahora, fragilidad entumecida,
heridas estimuladas,
deseo ser el último sol del último cielo,
la permanente desgracia
del primer milagro creador,
poner un fin al dolor,
el ardor que engendra nuevas penurias,
de sangre heredada,
de añeja condena mutada,
el dolor no se sacia con amor,
aún así,
todo amor es dolor insaciable,
sobre los suelos de verde cadáver,
florecen los mas horribles seres,
guiados por cruentos cauces,
fluyendo hacia un misterio infernal,
viles placeres nos educan distraídos
ante la cicuta regalada,
para que la traguemos,
impulsados por la curiosidad,
nos dejamos vislumbrar por la luz,
amaneceres que nunca anochecen,
anocheceres que solo se pisan,
en tierras de umbrales ensoñados,
siembran y cosechan dolor,
árboles observadores
anhelan no sentir culpa,
nadie podrá matar
a seres que no emiten
ni expresan agonía,
aferrados al presente,
el tiempo sabe que no existe,
nosotros creemos que existimos
basándonos en conceptos
que no podemos comprobar,
dejamos una respuesta en la tumba,
y una pregunta en el cielo,
por si allí hemos de regresar.