IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
La vida vive
cuando se la deja respirar,
y aún así, la dicha se retuerce,
la muerte muere cuando nadie muere,
cuando su silencio
no recuerda interrupción,
silencios que esperan libertad,
lamentable milagro,
obedecer la condena
de una voluntad programada,
permanencia del dolor,
aún cuando nos resguardamos,
la verdad nunca deja de inundar,
como tristeza incontenible,
como lluvia inacabable,
la muerte espera de ella
más energía,
sobreviven las promesas
porque no hay nadie que las niegue,
se lamentan las certezas,
porque nadie puede apagar al sol,
ausencia de orgullo,
repitiendo nuestra vida,
el observador contempla miseria,
que se nos encarna en los ojos,
contemplando el desastre,
nos invade
un agradecimiento envenenado,
apreciamos la suerte,
pero nunca la posibilidad de huir,
apreciamos la muerte,
pero nunca la dignidad de no haber nacido,
negamos el dolor,
aún heridos por la realidad,
negamos la infelicidad,
porque nos duele arrepentirnos.
cuando se la deja respirar,
y aún así, la dicha se retuerce,
la muerte muere cuando nadie muere,
cuando su silencio
no recuerda interrupción,
silencios que esperan libertad,
lamentable milagro,
obedecer la condena
de una voluntad programada,
permanencia del dolor,
aún cuando nos resguardamos,
la verdad nunca deja de inundar,
como tristeza incontenible,
como lluvia inacabable,
la muerte espera de ella
más energía,
sobreviven las promesas
porque no hay nadie que las niegue,
se lamentan las certezas,
porque nadie puede apagar al sol,
ausencia de orgullo,
repitiendo nuestra vida,
el observador contempla miseria,
que se nos encarna en los ojos,
contemplando el desastre,
nos invade
un agradecimiento envenenado,
apreciamos la suerte,
pero nunca la posibilidad de huir,
apreciamos la muerte,
pero nunca la dignidad de no haber nacido,
negamos el dolor,
aún heridos por la realidad,
negamos la infelicidad,
porque nos duele arrepentirnos.