Reflexión 25

IgnotaIlusión

El Hacedor de Horizontes
Se erigen monumentos al orgullo,
al conocimiento sin cuestionamiento,

se concreta todo egoísmo,
de suelo agotado,
y vista cansada,

huyen de su conciencia,
como hormigas insignificantes,

huyen de toda fantasía,
y sus realidades son grises,

más conoce el terco de altanería,
que el sabio de razón,

ignorando al viento,
las tormentas no escapan,
se hacen eco de nuestro dolor,

caerá la última gota
hasta que fenezca con nosotros
la última lágrima,

caerán las promesas,
impactando entre pozos
de realidades incuestionables,

vistas que enmudecen el habla,

cadáveres sin aliento,

las estrellas promulgan la palabra,

fantasías de sueños únicos,
de suelos satisfechos con la vida,

porque soñar lleva tiempo,
y el tiempo es la fortuna del ser libre,

percibimos miedos,
que se esconden en nuestra memoria,
son las sombras del ahora,
las horas del ayer,
la ansiedad del mañana,

contamos contando instantes,
más nunca nos ha faltado ganas,
de querer volver a la felicidad eternidad,

aún entre designios de suerte preciada,
porque no deseamos perder alegría,
ni perdernos en el vacío de la tumba,

desde cielos apesadumbrados,
descienden los afortunados,
como luz sin energía,
coptarán la esencia de los muertos,
y renacerán como cuento sin final,

como amanecer sin sol,

ni medias verdades.
 
Se erigen monumentos al orgullo,
al conocimiento sin cuestionamiento,

se concreta todo egoísmo,
de suelo agotado,
y vista cansada,

huyen de su conciencia,
como hormigas insignificantes,

huyen de toda fantasía,
y sus realidades son grises,

más conoce el terco de altanería,
que el sabio de razón,

ignorando al viento,
las tormentas no escapan,
se hacen eco de nuestro dolor,

caerá la última gota
hasta que fenezca con nosotros
la última lágrima,

caerán las promesas,
impactando entre pozos
de realidades incuestionables,

vistas que enmudecen el habla,

cadáveres sin aliento,

las estrellas promulgan la palabra,

fantasías de sueños únicos,
de suelos satisfechos con la vida,

porque soñar lleva tiempo,
y el tiempo es la fortuna del ser libre,

percibimos miedos,
que se esconden en nuestra memoria,
son las sombras del ahora,
las horas del ayer,
la ansiedad del mañana,

contamos contando instantes,
más nunca nos ha faltado ganas,
de querer volver a la felicidad eternidad,

aún entre designios de suerte preciada,
porque no deseamos perder alegría,
ni perdernos en el vacío de la tumba,

desde cielos apesadumbrados,
descienden los afortunados,
como luz sin energía,
coptarán la esencia de los muertos,
y renacerán como cuento sin final,

como amanecer sin sol,

ni medias verdades.
Quizás del infortunio renazca un nuevo mundo.

Saludos
 

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