David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
Tengo mi corazón de manantiales
por el amor al que me encuentro preso,
una mirada, un roce, un gesto, un beso
convirtieron mis huesos en cristales.
Ahora me siento frágil, y los males
me abruman en la celda en que no ceso
de gritar por salir, salir ileso,
escapar de estas cárceles fatales.
Mas esta libertad reporta daño,
pues la prisión agrada, y es contento
las cadenas de amor que me sostienen.
Entre verdad que duele o grato engaño,
entre juicio y cordura o sentimiento,
las contrarias razones me retienen.
por el amor al que me encuentro preso,
una mirada, un roce, un gesto, un beso
convirtieron mis huesos en cristales.
Ahora me siento frágil, y los males
me abruman en la celda en que no ceso
de gritar por salir, salir ileso,
escapar de estas cárceles fatales.
Mas esta libertad reporta daño,
pues la prisión agrada, y es contento
las cadenas de amor que me sostienen.
Entre verdad que duele o grato engaño,
entre juicio y cordura o sentimiento,
las contrarias razones me retienen.