I. El origen
En la raíz del alma yace el fuego,
un murmullo antiguo que nos llama,
la fuente donde nace lo que somos,
el espejo donde la sombra se aclara.
No hay caminos fuera,
todo conduce a ese rincón profundo,
donde el dolor susurra verdades
y el silencio revela el mundo.
II. Eres todo lo que tienes
Eres lo que queda cuando el ruido cesa,
cuando las máscaras caen al polvo,
y el latir del pecho se encuentra
con su propia soledad, su propio asombro.
Ni el tiempo ni el juicio te roban,
porque en tu esencia todo es completo;
posees tu ser, tu instante,
la llave al infinito secreto.
III. Las emociones, frutos del alma
Emociones que crecen como raíces,
brotan del suelo fértil de nuestra mente,
pero no son dueñas, solo visitantes,
moldeadas por lo que el corazón siente.
Si las abrazas, pierden su aguijón,
si las rechazas, te encadenan.
Conócete, huésped y anfitrión,
y su danza será tu emblema.
IV. El viaje hacia dentro
No hay guía más sabia que el silencio,
ni sendero más claro que el valor de mirar.
Cada paso hacia el origen es un paso al ahora,
donde todo lo perdido vuelve a brillar.
No necesitas ayuda, solo presencia,
un diálogo entre tú y el vacío,
que te enseña que el final del abismo
es el principio de tu propio río.
V. Hasta el último aliento
Este viaje no tiene fin,
es la labor de la vida misma.
Cada día, un verso que construir,
cada aliento, un eco de la cima.
¿No es hermoso buscarte eternamente,
como quien mira el horizonte sin temor?
Hasta el último aliento
serás el artista,
y tu obra maestra, tu propio interior.
En la raíz del alma yace el fuego,
un murmullo antiguo que nos llama,
la fuente donde nace lo que somos,
el espejo donde la sombra se aclara.
No hay caminos fuera,
todo conduce a ese rincón profundo,
donde el dolor susurra verdades
y el silencio revela el mundo.
II. Eres todo lo que tienes
Eres lo que queda cuando el ruido cesa,
cuando las máscaras caen al polvo,
y el latir del pecho se encuentra
con su propia soledad, su propio asombro.
Ni el tiempo ni el juicio te roban,
porque en tu esencia todo es completo;
posees tu ser, tu instante,
la llave al infinito secreto.
III. Las emociones, frutos del alma
Emociones que crecen como raíces,
brotan del suelo fértil de nuestra mente,
pero no son dueñas, solo visitantes,
moldeadas por lo que el corazón siente.
Si las abrazas, pierden su aguijón,
si las rechazas, te encadenan.
Conócete, huésped y anfitrión,
y su danza será tu emblema.
IV. El viaje hacia dentro
No hay guía más sabia que el silencio,
ni sendero más claro que el valor de mirar.
Cada paso hacia el origen es un paso al ahora,
donde todo lo perdido vuelve a brillar.
No necesitas ayuda, solo presencia,
un diálogo entre tú y el vacío,
que te enseña que el final del abismo
es el principio de tu propio río.
V. Hasta el último aliento
Este viaje no tiene fin,
es la labor de la vida misma.
Cada día, un verso que construir,
cada aliento, un eco de la cima.
¿No es hermoso buscarte eternamente,
como quien mira el horizonte sin temor?
Hasta el último aliento
serás el artista,
y tu obra maestra, tu propio interior.