Es que ese final es poético de verdad... fumar o volver a fumar por un día o por una noche... sabe distinto a la madrugada, porque el humo expelido se hace compañero por un momento de quien sueña a cielo abierto. Y antes de retirarse a la nada, o casi, se hace un grácil fular que se queda o quiere quedarse, y de todos modos, te agradece la presencia como tú la suya. Un cancerígeno cigarro, jaja... ¡quién diría que hace poesía sin tener cuerpo ni vida...!
Abrazos, feliz día