IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
No seamos agradecidos,
la vida es un suplicio
de suerte maldita y presente frágil,
no agradezcamos su posibilidad,
de morir sin conocer la razón primera,
porque primero fue el nacer,
porque primero fue la carnalidad
de seres miserables e insatisfechos,
porque antes de mi voluntad inconsciente,
hubo de engendrarse en cada neurona,
una necesidad, impura,
más parasitaria que la responsabilidad,
la ansiedad imperativa
de volver al recién nacido
un espejo construido a golpes,
reflejando,
la similitud compartida,
de una culpa primordial,
que nunca nos dejará renacer
por libre pensamiento propio.
la vida es un suplicio
de suerte maldita y presente frágil,
no agradezcamos su posibilidad,
de morir sin conocer la razón primera,
porque primero fue el nacer,
porque primero fue la carnalidad
de seres miserables e insatisfechos,
porque antes de mi voluntad inconsciente,
hubo de engendrarse en cada neurona,
una necesidad, impura,
más parasitaria que la responsabilidad,
la ansiedad imperativa
de volver al recién nacido
un espejo construido a golpes,
reflejando,
la similitud compartida,
de una culpa primordial,
que nunca nos dejará renacer
por libre pensamiento propio.