Ronald Bonilla
Poeta asiduo al portal

He de hacer la última pirueta
para morir temprano
al pie de la fogata,
como el gitano que abdicó
de su tribu siempre reunida
en círculo cordial.
He de dar el último salto,
arrojado de nuevo desde la proa
como un pirata
investido de tragedias,
amarrado a una tabla por las olas sumisas
del recuerdo.
He de hacer el último desdoble de la piel ajena,
como una prostituta inverosímil
tratando de llenar de complacencias la otredad.
He de morder la fruta ociosa
y descansar de tanta vida sin vivirse
a plenitud.
He de hacerme un ovillo:
ser retruécano, paradoja sin fe,
parodia del pobre saltimbanqui del semáforo,
pegar un grito que grabe en las paredes,
rehacer la ceremonia de un harakiri
al pie de un árbol,
para morir temprano…
He de simular un beso,
he de sellar una carta en blanco,
he de ir a morir
adentrándome solo entre la selva.
He de hacer la última pirueta,
quitarme la última prenda
en un oscuro escenario lleno de luces.
Abdicar de querer ser el pionero…
dejar ya derrotado
que la injusticia siga prevaleciendo…
morir temprano,
sentado en la silla
contemplando el fuego
o el deshielo.
Legar esta bandera.
Del libro LOS ÚLTIMOS CUERVOS
TERCER LUGAR cERTAMEN BRUNCA, UNA
aprobada edición en la EUNED.
FOTO aAEXDANDER REMNEV