Una vela enciendo, atenta,
fiadora de tu presencia,
deseosa de que la luz te atraiga
o esperando que ella llegue
más rápida que mi pensamiento,
al sitio que desconozco,
al sitio que quiero que estés
aunque sea dividido en mil pedazos
como gotas de agua en un lago,
o enredado en el viento
metiéndose en mi alma cuando respiro
y haciendo que vivas
para que más tarde,
yo me enrede contigo.
Quiero asirme a tu nombre
y ser indefinida para siempre
en el deseo de quien muchas veces
me abrazó estrechamente,
dejando el calor del amor en mi cuerpo
y la luz de su mirada en mi pensamiento.
Pero no quiero palabras vacías,
de siempre,
que a nadie dan consuelo,
que, como pócima mágica,
angustian a los que te quieren
y a los que, como mucho, en Dios creen.
No quiero cuentos de hadas
que sacan de su tumba a la gente,
ni esperanzas tan fantásticas
que se te pare la sangre al recordarlas.
Espero que si un Dios existe
no sea ese que no entiendo,
espero que sea el que mi corazón ha llevado
tanto tiempo como amigo,
y como amigo me ha guiado,
me enseñó a disfrutar de la vida
y con la vida me amasó
haciéndome vida en cada puñado.
fiadora de tu presencia,
deseosa de que la luz te atraiga
o esperando que ella llegue
más rápida que mi pensamiento,
al sitio que desconozco,
al sitio que quiero que estés
aunque sea dividido en mil pedazos
como gotas de agua en un lago,
o enredado en el viento
metiéndose en mi alma cuando respiro
y haciendo que vivas
para que más tarde,
yo me enrede contigo.
Quiero asirme a tu nombre
y ser indefinida para siempre
en el deseo de quien muchas veces
me abrazó estrechamente,
dejando el calor del amor en mi cuerpo
y la luz de su mirada en mi pensamiento.
Pero no quiero palabras vacías,
de siempre,
que a nadie dan consuelo,
que, como pócima mágica,
angustian a los que te quieren
y a los que, como mucho, en Dios creen.
No quiero cuentos de hadas
que sacan de su tumba a la gente,
ni esperanzas tan fantásticas
que se te pare la sangre al recordarlas.
Espero que si un Dios existe
no sea ese que no entiendo,
espero que sea el que mi corazón ha llevado
tanto tiempo como amigo,
y como amigo me ha guiado,
me enseñó a disfrutar de la vida
y con la vida me amasó
haciéndome vida en cada puñado.