Martín Renán
Poeta adicto al portal
Aún incinero restos del día
de harapos la carne que llevo,
mientras la casa de otro
si me reconozco como enemigo.
Un siglo de vida nunca ha de venir
le sumo dos muletas;
ninguna habilidad a cierta hora.
El cuerpo a otro lugar.
Pronto. Descubrir el otro día
inmensamente de palpar una siesta;
apenas,
si desnudo octubre en mi cumpleaños.
El espejo de marzo tiene luz propia;
y este oficio de memoria:
pensar menos,
callar mucho,
gritar cuando es necesario,
y sobre todo rezar debajo de la cama.
No estoy solo
no lo dudo;
de cerca el hospicio esperándome
¿Acaso siempre autodidáctico?
Levantarme, comer, y doblar cuatro esquinas.
Mirar TV haciendo zapping
escuchar música siempre
leer un poema pasada la medianoche
escribir si aún humea tazas de café en mi cama.
Duermo a las 8am. Puntualmente.
de harapos la carne que llevo,
mientras la casa de otro
si me reconozco como enemigo.
Un siglo de vida nunca ha de venir
le sumo dos muletas;
ninguna habilidad a cierta hora.
El cuerpo a otro lugar.
Pronto. Descubrir el otro día
inmensamente de palpar una siesta;
apenas,
si desnudo octubre en mi cumpleaños.
El espejo de marzo tiene luz propia;
y este oficio de memoria:
pensar menos,
callar mucho,
gritar cuando es necesario,
y sobre todo rezar debajo de la cama.
No estoy solo
no lo dudo;
de cerca el hospicio esperándome
¿Acaso siempre autodidáctico?
Levantarme, comer, y doblar cuatro esquinas.
Mirar TV haciendo zapping
escuchar música siempre
leer un poema pasada la medianoche
escribir si aún humea tazas de café en mi cama.
Duermo a las 8am. Puntualmente.