LILIANA LAMUR
Poeta recién llegado
Rincón de luz, gotita de rocío,
vellón de estrellas, vos, chiquita mía,
paseate sobre el lomo de la tarde,
bebé del manantial de las sonrisas,
mecete en la guirnalda de inocencia
que los ángeles tejieron en la brisa.
Quedate acá jugando entre la hierba,
que yo andaré los pasos de la vida,
volveré de los mares tormentosos
con el alma de pie, fortalecida,
lloraré en silencio las tristezas,
bailaré los cielos de la dicha.
Años después me sentiré cansada,
andará mi corazón acongojado
las estrecheces vastas del olvido.
Y en la suma de los días y las noches
serás umbral, sentado en la agonía,
deshojando la espera, sin reproches.
El después del después vuelto al principio.
El desplegar de alas postergadas
Retornándome al cielo de la infancia.
Y en el bálsamo ardiente de tus brazos
dos capullos, abiertos del olvido,
alisando los surcos del fracaso.
Rincón de luz, gotita de rocío,
quedate acá jugando entre la hierba
LILIANA LAMUR
vellón de estrellas, vos, chiquita mía,
paseate sobre el lomo de la tarde,
bebé del manantial de las sonrisas,
mecete en la guirnalda de inocencia
que los ángeles tejieron en la brisa.
Quedate acá jugando entre la hierba,
que yo andaré los pasos de la vida,
volveré de los mares tormentosos
con el alma de pie, fortalecida,
lloraré en silencio las tristezas,
bailaré los cielos de la dicha.
Años después me sentiré cansada,
andará mi corazón acongojado
las estrecheces vastas del olvido.
Y en la suma de los días y las noches
serás umbral, sentado en la agonía,
deshojando la espera, sin reproches.
El después del después vuelto al principio.
El desplegar de alas postergadas
Retornándome al cielo de la infancia.
Y en el bálsamo ardiente de tus brazos
dos capullos, abiertos del olvido,
alisando los surcos del fracaso.
Rincón de luz, gotita de rocío,
quedate acá jugando entre la hierba
LILIANA LAMUR
