En-Manuel
Poeta recién llegado
Ríos de besos y caricias:
Bajo el cumulo de besos que caen al piso,
dulce sinfonía de quejas que se queman en el viento.
Es el fuego que vemos, es el fuego que se quema.
Un instante de placeres efímeros, un beso, una caricia.
El anhelo se extiende por todo el cuerpo,
es un instante de placeres derretidos.
Exhalo cargados de anhelo, suspiros llenos de vida.
El deseo es un ánfora que arde en el pecho,
La saliva caliente que se esparce en la lengua,
Ese solo es el instante que te conlleva al éxtasis,
la explosión que conlleva a la vida.
Pero tú sigues bajo el ala de sombras y soles derretidos,
bajo el gemido y la sinfonía de quejas que se extinguen en el viento.
Bajo el manto espeso de la noche los amantes
son esmeraldas que arden en el cielo,
dos seres que hacen música en el viento
y que se aman regidos por la máquina
insaciable del deseo, por ese acuerdo mutuo
de amarse en los ríos de la lujuria.
Los amantes que se aman
bajo el cumulo de besos que caen al piso,
y la dulce sinfonía de quejas que se queman en el viento,
ahora danzan regidos bajo el destino traicionero de la lujuria.
Bajo el cumulo de besos que caen al piso,
dulce sinfonía de quejas que se queman en el viento.
Es el fuego que vemos, es el fuego que se quema.
Un instante de placeres efímeros, un beso, una caricia.
El anhelo se extiende por todo el cuerpo,
es un instante de placeres derretidos.
Exhalo cargados de anhelo, suspiros llenos de vida.
El deseo es un ánfora que arde en el pecho,
La saliva caliente que se esparce en la lengua,
Ese solo es el instante que te conlleva al éxtasis,
la explosión que conlleva a la vida.
Pero tú sigues bajo el ala de sombras y soles derretidos,
bajo el gemido y la sinfonía de quejas que se extinguen en el viento.
Bajo el manto espeso de la noche los amantes
son esmeraldas que arden en el cielo,
dos seres que hacen música en el viento
y que se aman regidos por la máquina
insaciable del deseo, por ese acuerdo mutuo
de amarse en los ríos de la lujuria.
Los amantes que se aman
bajo el cumulo de besos que caen al piso,
y la dulce sinfonía de quejas que se queman en el viento,
ahora danzan regidos bajo el destino traicionero de la lujuria.
Última edición: