Se despide el verano
mientras las mujeres “rebuscan”
entre las cepas.
En los días frescos
parece haber más mariposas
que en los días otoñales;
la vista se alegra,
los días son más cortos
y el sol más suave.
Enseguida las hojas cambiaran de color;
el campo pinta unos tonos
entre alegres y melancólicos,
que a veces
me dejan el corazón sin sonrisas.
La peña coge el tono de las hayas,
un color rojizo de añoranza
que me hace soñar
acurrucándose en mi alma.
mientras las mujeres “rebuscan”
entre las cepas.
En los días frescos
parece haber más mariposas
que en los días otoñales;
la vista se alegra,
los días son más cortos
y el sol más suave.
Enseguida las hojas cambiaran de color;
el campo pinta unos tonos
entre alegres y melancólicos,
que a veces
me dejan el corazón sin sonrisas.
La peña coge el tono de las hayas,
un color rojizo de añoranza
que me hace soñar
acurrucándose en mi alma.