rauloscar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quienes lo conocíamos bien a Carlitos. Sabíamos como era él con la pulposa. Sin embargo, aquella tarde las cosas parecían diferentes, de entrada nomás; ni bien los vimos juntarse, la música que llenaba nuestras miradas con solo verlos, no se escucho. Los minutos fueron pasando y nada. En nosotros, murmullar. En ellos, distancia. Juro que ni dos desconocidos, se hubieran ignorado tanto aquel día. De repente, lo inesperado, él corrió hacia ella y le propino un golpe certero que le arranco el aire para siempre.
¡No miento!. Si digo que ese instante, nos mato un poco a todos. Tal lo refleja, la vieja imagen que guarda la foto, sacada por mi padre, aquel domingo en el potrero.
¡No miento!. Si digo que ese instante, nos mato un poco a todos. Tal lo refleja, la vieja imagen que guarda la foto, sacada por mi padre, aquel domingo en el potrero.