poetakabik
Poeta veterano en el portal
A veces, cuando apareces,
la tarde cambia de sitio,
y el aire aprende despacio
a guardar lo que no digo.
No traes promesas ni nombres,
ni palabras encendidas;
pero algo queda temblando
cuando rozas mi sonrisa.
No sé si sabes siquiera
lo que en silencio provocas:
una música tan leve
que el corazón reconoce.
Y no preguntes por qué
mi voz se vuelve más baja
cuando te nombro en la sombra
como quien guarda una llama.
No es cosa de juramentos
ni de pasiones sin calma;
es simplemente ese instante
que sin buscarlo se alarga.
Tal vez mañana la vida
nos lleve por otras sendas,
pero algo en mí ya ha aprendido
la forma de tu presencia.
Y si alguna vez preguntas
qué secreto me acompaña.
no busques grandes palabras:
mira el temblor que lo guarda.
Porque hay verdades que viven
sin necesidad de nombre,
y a veces basta un silencio
para decirlas a un hombre.
la tarde cambia de sitio,
y el aire aprende despacio
a guardar lo que no digo.
No traes promesas ni nombres,
ni palabras encendidas;
pero algo queda temblando
cuando rozas mi sonrisa.
No sé si sabes siquiera
lo que en silencio provocas:
una música tan leve
que el corazón reconoce.
Y no preguntes por qué
mi voz se vuelve más baja
cuando te nombro en la sombra
como quien guarda una llama.
No es cosa de juramentos
ni de pasiones sin calma;
es simplemente ese instante
que sin buscarlo se alarga.
Tal vez mañana la vida
nos lleve por otras sendas,
pero algo en mí ya ha aprendido
la forma de tu presencia.
Y si alguna vez preguntas
qué secreto me acompaña.
no busques grandes palabras:
mira el temblor que lo guarda.
Porque hay verdades que viven
sin necesidad de nombre,
y a veces basta un silencio
para decirlas a un hombre.
Última edición: