demonio de una mente
Poeta asiduo al portal
Romance en el Sabbat
Hay una dama de largos velos,
que según el cuento,
conoce bien el ungüento,
que te hace surcar por los cielos.
Ella ha escondido la realidad,
en la trampa-delicia,
el esplendor de su caricia,
ella es la dama del Sabbat.
Lejos, muy lejos de la ciudad,
se encuentra la mezquita,
regida por la oscura Afrodita,
que es la dama del Sabbat.
Y si viajas a su intimidad,
saldrá de su capullo,
y enseguida serás suyo,
ella es la dama del Sabbat.
Bajo las nubes, con suavidad,
se acerca a la vereda,
la mujer de bella seda,
ella es la dama del Sabbat.
“Sobre el rostro decapitado del abad,
arde el Malleus Maleficarum,
y yo tengo el Grimorium Verum,
escucha tú, esta la voz de la dama del Sabbat.”
Su silueta es toda de sublime deidad,
¿Sería una oscura alianza,
Si me uno yo a su danza?,
a la danza de la dama del Sabbat.
En esta vacía e inmensa oscuridad,
su figura toda ilumina,
dulce pulpa de anfetamina,
es la bella dama, la mujer del Sabbat.
Ella hace estancar en la eternidad,
la perpetua memoria,
de besos que saben a gloria,
es la bella dama, la mujer del Sabbat.
En esta época crepusculina,
oh si ella me toca,
con el beso de su boca,
¿Sería mía su belleza femenina?
[FONT="]“Escucha joven atentamente la verdad,
tu pensamiento ilusorio,
será una ofrenda al demonio,
sacrilegio en mi nombre, dama del Sabbat.”
“Tu cuerpo, es mi sacrificio de lealtad,
tu sangre me hará hoy volar,
sobre la tierra y sobre el mar,
pues con tu cuerpo, yo haré mi caldo de Sabbat.”
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