LUVIAM
Poeta veterano en el portal
¡ Qué lindo se puso el sol
aquella tarde de mayo!
¡qué tibieza transmitían
tus manos sobre mis manos!
Allí cerca de la playa,
me sedujeron tus labios
justo a la sombra del cielo
sin querer nos encontramos .
Las olas se dilataron
para mojarnos los pasos
y una cómplice ventisca
me empujaba hacia tus brazos.
Fue nuestro lecho la arena
bajo el manto del ocaso
yo enredada a tu cintura
y tú a mi cuerpo amarrado.
Y entre los risos marinos
una gaviota graznando
nos avisaba impaciente
que la noche iba llegando .
Aún conservo aquel sabor
y el recuerdo del encanto
del mar , del cielo , de ti
y de la tarde de mayo.
aquella tarde de mayo!
¡qué tibieza transmitían
tus manos sobre mis manos!
Allí cerca de la playa,
me sedujeron tus labios
justo a la sombra del cielo
sin querer nos encontramos .
Las olas se dilataron
para mojarnos los pasos
y una cómplice ventisca
me empujaba hacia tus brazos.
Fue nuestro lecho la arena
bajo el manto del ocaso
yo enredada a tu cintura
y tú a mi cuerpo amarrado.
Y entre los risos marinos
una gaviota graznando
nos avisaba impaciente
que la noche iba llegando .
Aún conservo aquel sabor
y el recuerdo del encanto
del mar , del cielo , de ti
y de la tarde de mayo.
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