Rosa

daniel amaya

Poeta fiel al portal
Poco a poco sus ojos mueren

cantando a la luna,

polvo tosco cubre el cielo

en caminos de charcos solitarios

que la lluvia deja en el invierno,

has olvidado los caminos altos de los picos

donde el alma recogía semillas,

tu voz es la voz que el viento trae

y la voz que el viento se lleva es la del alma.


Soy un caballo de noche

que galopa de casa en casa

y las viste de sombra,

solitario como las nubes

que el tiempo deja,

el alma se rinde en tus lágrimas

tuyas son las que la lluvia trae

y las lágrimas que la lluvia se lleva son la del alma.


Dentro hay un cajón de sufrimiento

y una daga en los dientes

para despertar los impulsos que vuelan del alma.

El arte , el océano, la fotografía,

volé en un asiento de algodón

que se movía a donde el viento soñara.


soy un ave de sol

dorando las zonas frías

donde alguna vez gritó el corazón,

tus ojos murieron juntos

porque se perdonaron las lágrimas sucias

y se amaron con las lágrimas del corazón.



Tristeza delinea tristeza

no hay idioma capaz de sustituir una lágrima…

estás confundida como la noche estrellada

y la lluvia que entra como demonio soplando casas de papel…



Desde lejos oigo tu llanto,

desde lejos oigo tu canto,

desde lejos los sueños

parecen un corazón muerto

en una ola que toca y se va,

a nuestra orilla llegó

una botella con tu nombre.



Las lágrimas sostienen mensajes,

de alguien que extraña.

A veces pienso

en las rosas caídas

por todos lados,

parecen que nunca más existirán,

yo las beso con una palabra dulce

y un deseo en las manos,

quisiera que su pétalos

no caigan lejos de sus deseos,

que se junten, que no sangren y se levanten,

porque las rosas son la razón del amor

y sin rosas no hay pasión,

sin ellas no hay amor,

sin rosas no hay vida que tenga razón.
 
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