Xavier Taboada
Poeta asiduo al portal
Le dejo un regalo, señorita,
espero que no esté despierta
en estos momentos,
que duerma tranquilamente ,
mientras yo escribo estos versos,
así cuando se levante en la mañana,
encuentre algo lindo bajo su árbol,
ese árbol de las esperanzas matinales,
de sueños renovados,
de ilusiones que le den nuevas fuerzas.
Escribirle todos los días,
princesa de ensueño,
se ha convertido
en una linda costumbre,
en un pasatiempo hermoso,
que incrementa mi ternura.
Es un ejercicio necesario
para que mi creatividad aumente,
y una labor indispensable
para saciar mi necesidad,
de expresarle algo lindo.
El lenguaje de un hombre poeta
se manifiesta de distintas maneras,
puede ser con versos,
con música,
con dibujos,
esta vez escogeré
las rosas como medio de comunicación,
y es que el alma es así, bella dama,
sé que para usted
una rosa roja significar mucho,
de tal forma que personalizo
la herramienta
que me permita
hacerle llegar mi mensaje.
Serán las rosas así
nuestro lenguaje
privado de todos los días,
un idioma codificado
ante ojos extraños,
pero bastante
conocido para nosotros dos.
Por una rosa, entienda usted, ángel de amor,
un te quiero, un te extraño,
un, te amo muchísimo,
su capacidad
para detectar
las cosas que son suyas
siempre fue maravillosa,
esa misma precepción
le ayudará a decodificar,
el significado de cada rosa que le deje.
En principio, siempre serán
una manifestación del inmenso cariño
que le tengo,
un detalle bonito,
para una personita especial.
Hoy vengo dejarle su obsequio,
como cada sublime mañana,
espero que esta rosa
convierta su día
en un sueño,
donde pueda ser
quien más quiera,
donde tome a manos llenas
toda la felicidad que desee.
Gracias por esperar
mis regalos con especial fantasía,
gracias por permanecer
continuamente expectante
a lo que le pueda obsequiar,
gracias porque esa ilusión suya,
me da fuerza, e incrementa
mi capacidad creativa.
La quiero mucho,
Doncella de Luna,
Mi Reina, de hermosa sensibilidad.
espero que no esté despierta
en estos momentos,
que duerma tranquilamente ,
mientras yo escribo estos versos,
así cuando se levante en la mañana,
encuentre algo lindo bajo su árbol,
ese árbol de las esperanzas matinales,
de sueños renovados,
de ilusiones que le den nuevas fuerzas.
Escribirle todos los días,
princesa de ensueño,
se ha convertido
en una linda costumbre,
en un pasatiempo hermoso,
que incrementa mi ternura.
Es un ejercicio necesario
para que mi creatividad aumente,
y una labor indispensable
para saciar mi necesidad,
de expresarle algo lindo.
El lenguaje de un hombre poeta
se manifiesta de distintas maneras,
puede ser con versos,
con música,
con dibujos,
esta vez escogeré
las rosas como medio de comunicación,
y es que el alma es así, bella dama,
sé que para usted
una rosa roja significar mucho,
de tal forma que personalizo
la herramienta
que me permita
hacerle llegar mi mensaje.
Serán las rosas así
nuestro lenguaje
privado de todos los días,
un idioma codificado
ante ojos extraños,
pero bastante
conocido para nosotros dos.
Por una rosa, entienda usted, ángel de amor,
un te quiero, un te extraño,
un, te amo muchísimo,
su capacidad
para detectar
las cosas que son suyas
siempre fue maravillosa,
esa misma precepción
le ayudará a decodificar,
el significado de cada rosa que le deje.
En principio, siempre serán
una manifestación del inmenso cariño
que le tengo,
un detalle bonito,
para una personita especial.
Hoy vengo dejarle su obsequio,
como cada sublime mañana,
espero que esta rosa
convierta su día
en un sueño,
donde pueda ser
quien más quiera,
donde tome a manos llenas
toda la felicidad que desee.
Gracias por esperar
mis regalos con especial fantasía,
gracias por permanecer
continuamente expectante
a lo que le pueda obsequiar,
gracias porque esa ilusión suya,
me da fuerza, e incrementa
mi capacidad creativa.
La quiero mucho,
Doncella de Luna,
Mi Reina, de hermosa sensibilidad.