Nikita Kunzita
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ruego que en cada uno de mis besos
entregados a su espalda
lo sientas como latigazos en la tuya,
que cada uno de mis rasguños llenos de pasión
entregados a sus costados
lo sientas en los tuyos como cuchillas filosas,
que cada mordisco lo sientas como espinas insistentes,
que presientas mi respiración acelerada,
mi piel humedecida con su sudor
y ese silencio entre su boca y mi boca,
su cuerpo y mi cuerpo,
cuando llega a nosotros de nuevo el sosiego.
Y tú, ruega por favor,
que no se me escape un te amo susurrado a su oído,
porque sin duda rogaría que lo sintieras
como un puñal en tu corazón.
entregados a su espalda
lo sientas como latigazos en la tuya,
que cada uno de mis rasguños llenos de pasión
entregados a sus costados
lo sientas en los tuyos como cuchillas filosas,
que cada mordisco lo sientas como espinas insistentes,
que presientas mi respiración acelerada,
mi piel humedecida con su sudor
y ese silencio entre su boca y mi boca,
su cuerpo y mi cuerpo,
cuando llega a nosotros de nuevo el sosiego.
Y tú, ruega por favor,
que no se me escape un te amo susurrado a su oído,
porque sin duda rogaría que lo sintieras
como un puñal en tu corazón.