Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Hoy es sábado y eso lo cambia todo. No hay reglas firmes los sábados, solo una leve inclinación del tiempo hacia el bostezo o la epifanía. A las 3:14 de la tarde me descubrí en el sofá, con un calcetín puesto al revés y la sospecha de que algo importante se me había olvidado. Podía ser una cita, un poema, o el nombre del gato que vi en sueños —ese gato color vino que hablaba con la voz de mi abuela.
El reloj sonó, pero no marcó la hora: marcó el recuerdo. Y entonces me acordé de ti (aunque no estaba seguro de que fueras tú y no solo la idea de ti, que es aún más peligrosa). Pensé en llamarte, pero me dio miedo que contestaras y me hablaras como si nada, como si los jueves no hubieran pasado, como si los cuerpos no guardaran rencores en los pliegues de las sábanas.
Salí a la calle con la intención de comprar pan, pero terminé comprando una libreta. Escribí en ella: “Hoy es sábado y no pasa nada, pero lo siento todo”.
Y en eso apareció un tipo con sombrero, un acordeón invisible y una sonrisa triste. Me miró como si supiera. Me dijo: “El sábado es solo un ensayo general del olvido, pibe. Aprovechá el ensayo”.
Entonces llovió. Y caminé. Y no volví a pensar en ti hasta ahora, que te escribo esto sin esperar respuesta.
El reloj sonó, pero no marcó la hora: marcó el recuerdo. Y entonces me acordé de ti (aunque no estaba seguro de que fueras tú y no solo la idea de ti, que es aún más peligrosa). Pensé en llamarte, pero me dio miedo que contestaras y me hablaras como si nada, como si los jueves no hubieran pasado, como si los cuerpos no guardaran rencores en los pliegues de las sábanas.
Salí a la calle con la intención de comprar pan, pero terminé comprando una libreta. Escribí en ella: “Hoy es sábado y no pasa nada, pero lo siento todo”.
Y en eso apareció un tipo con sombrero, un acordeón invisible y una sonrisa triste. Me miró como si supiera. Me dijo: “El sábado es solo un ensayo general del olvido, pibe. Aprovechá el ensayo”.
Entonces llovió. Y caminé. Y no volví a pensar en ti hasta ahora, que te escribo esto sin esperar respuesta.