Carlos Gabriel Plenazio
Gabriel varón gay enfermero
Palpar la pared a ciegas manos,
Sentir las asperas historias de su hechura,
Rosar la piel de las palmas en su hechura,
Grabando su soledad sobre las manos.
Saber que el aspa movedisa del molino,
Marcha al sur del suspiro hacia la muerte,
Sorprender los misterios de esa muerte,
Que a ciegas sopla el viento en el molino.
Cortar del jardin el alma de una rosa,
Que se perfuma de futuros en la fuente,
Ver bailar el agua en el vientre de la fuente,
Saber que el alma muere en una rosa.
Mirar como la tarde es el final del sueño,
Un simple dejarse llevar sin resistirse,
Tentar los brillos de la luna y resistirce,
A saber que la vida es solo un sueño.
Sentir las asperas historias de su hechura,
Rosar la piel de las palmas en su hechura,
Grabando su soledad sobre las manos.
Saber que el aspa movedisa del molino,
Marcha al sur del suspiro hacia la muerte,
Sorprender los misterios de esa muerte,
Que a ciegas sopla el viento en el molino.
Cortar del jardin el alma de una rosa,
Que se perfuma de futuros en la fuente,
Ver bailar el agua en el vientre de la fuente,
Saber que el alma muere en una rosa.
Mirar como la tarde es el final del sueño,
Un simple dejarse llevar sin resistirse,
Tentar los brillos de la luna y resistirce,
A saber que la vida es solo un sueño.
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