BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Constantemente ruidos
espejos cadencias ritmos
secuencias de polvo dedos opresivos
predios ineficaces sótanos que albergan
al cruel asesino, todo esto, con su contumacia
perversa y animosidad beligerante.
Doctores de paja, hombres caídos, tumbas
prometidas, fosas indecentes, el día turbio
y enajenado, las rosas que queman en el vientre.
Y mi mano, sutilmente universal, recoge esto.
Sin desfallecer, redimido, crueldad apaciguada
de los brazos apenas sostenidos: miro
la soga descender, entre fuegos hundirse,
quebrando el solsticio, de mi invierno prematuro.
Todo el mundo se divierte. Juega estúpidamente
con la vida. Mientras, entre reptiles y lenguas biseladas,
mi vida pasa, con ellos: esos brutos sumisos.
©
espejos cadencias ritmos
secuencias de polvo dedos opresivos
predios ineficaces sótanos que albergan
al cruel asesino, todo esto, con su contumacia
perversa y animosidad beligerante.
Doctores de paja, hombres caídos, tumbas
prometidas, fosas indecentes, el día turbio
y enajenado, las rosas que queman en el vientre.
Y mi mano, sutilmente universal, recoge esto.
Sin desfallecer, redimido, crueldad apaciguada
de los brazos apenas sostenidos: miro
la soga descender, entre fuegos hundirse,
quebrando el solsticio, de mi invierno prematuro.
Todo el mundo se divierte. Juega estúpidamente
con la vida. Mientras, entre reptiles y lenguas biseladas,
mi vida pasa, con ellos: esos brutos sumisos.
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