coral
Una dama muy querida en esta casa.
xxxxx
Hola amigo…
¿Sabes acaso que te extraño?
Los días son tan cortos
¡ y la ausencia tan larga!
vivo en un letargo
en un mundo tan extraño.
Por más que lo decida,
¡no logro remediarlo!
me encuentro nuevamente
con nuevos desengaños,
¡con mi febril demencia!
pensando que todo ha terminado.
No encuentro algún sosiego,
la luna no me encanta,
ni aquel azul del cielo
¡que tanto me gustaba!
¡No soporto el invierno!
ni los nostálgicos campos,
ni el follaje susurrando
en mis noches de llanto.
Empero, me doy cuenta,
¡que me haces mucha falta!
y te nombro en la ausencia
de mis noches calladas,
¡te hecho de menos!
añoro los instantes
en que somos uno sólo...
Sonriendo de pronto
cuando hablamos de todo,
de mis viejos anhelos
y arreglamos el mundo
con voces de jolgorio.
Hoy te hecho de menos,
suspiro y me abandono,
en un sopor doliente
se aflige el corazón,
mis pupilas se pierden
en medio de la nada…
¡Porque no encuentro nada!
¿será que no he nacido tan llena de ventura?
¿O será que mi piel no siente la ternura?
Me despierto de pronto…
¡tan llena de nostalgia!
¡no sé ni lo que soy!
no puedo descifrarlo,
mi cuerpo no responde
así quiera obligarlo
a no sentir ya más
lo triste de mi canto.
Y sin embargo, ¡vivo!...
Me levanto temprano,
ofrezco un nuevo día
a todos los que amo
y vuelvo a comenzar
sin mirar mi pasado,
remendando las horas
para dibujar un mundo
con un pincel en mis manos,
inventando mil colores
y sembrando los campos,
adornando mi estancia
con claveles perfumados.
Prudencia Arenas
Coral
Hola amigo…
¿Sabes acaso que te extraño?
Los días son tan cortos
¡ y la ausencia tan larga!
vivo en un letargo
en un mundo tan extraño.
Por más que lo decida,
¡no logro remediarlo!
me encuentro nuevamente
con nuevos desengaños,
¡con mi febril demencia!
pensando que todo ha terminado.
No encuentro algún sosiego,
la luna no me encanta,
ni aquel azul del cielo
¡que tanto me gustaba!
¡No soporto el invierno!
ni los nostálgicos campos,
ni el follaje susurrando
en mis noches de llanto.
Empero, me doy cuenta,
¡que me haces mucha falta!
y te nombro en la ausencia
de mis noches calladas,
¡te hecho de menos!
añoro los instantes
en que somos uno sólo...
Sonriendo de pronto
cuando hablamos de todo,
de mis viejos anhelos
y arreglamos el mundo
con voces de jolgorio.
Hoy te hecho de menos,
suspiro y me abandono,
en un sopor doliente
se aflige el corazón,
mis pupilas se pierden
en medio de la nada…
¡Porque no encuentro nada!
¿será que no he nacido tan llena de ventura?
¿O será que mi piel no siente la ternura?
Me despierto de pronto…
¡tan llena de nostalgia!
¡no sé ni lo que soy!
no puedo descifrarlo,
mi cuerpo no responde
así quiera obligarlo
a no sentir ya más
lo triste de mi canto.
Y sin embargo, ¡vivo!...
Me levanto temprano,
ofrezco un nuevo día
a todos los que amo
y vuelvo a comenzar
sin mirar mi pasado,
remendando las horas
para dibujar un mundo
con un pincel en mis manos,
inventando mil colores
y sembrando los campos,
adornando mi estancia
con claveles perfumados.
Prudencia Arenas
Coral
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