Albertyo Moliendo
Poeta recién llegado
En la vereda sin rastro al Sol púrpura
no mendiguean destellos, se los usurpan.
¡Enfrentaos! ¡Enfrentaos!
El Big Ben busca el vuelo confesional
y yo se lo concedo, siempre recíproco:
¡Señores y señoras! ¡Niñes y muertes!
Vuestros algodonados nidos, seguros artificios,
retrasaron un quinto del gran círculo.
En la vereda sin rastro al Sol púrpura
no mendiguean destellos, se los usurpan.
¡Encendeos, encendeos!
¡La venta del producto hermético triunfa!
El obsoleto bañador nada más tapaba vergüenzas,
adquiere el nuevo traje químico solamente por cien mil vivencias.
Ojos de alzheimer parpadean tenuísimos en lunfas
muy de vez en cuando insólitos destellos púrpura.
Albertyo M.
no mendiguean destellos, se los usurpan.
¡Enfrentaos! ¡Enfrentaos!
El Big Ben busca el vuelo confesional
y yo se lo concedo, siempre recíproco:
¡Señores y señoras! ¡Niñes y muertes!
Vuestros algodonados nidos, seguros artificios,
retrasaron un quinto del gran círculo.
En la vereda sin rastro al Sol púrpura
no mendiguean destellos, se los usurpan.
¡Encendeos, encendeos!
¡La venta del producto hermético triunfa!
El obsoleto bañador nada más tapaba vergüenzas,
adquiere el nuevo traje químico solamente por cien mil vivencias.
Ojos de alzheimer parpadean tenuísimos en lunfas
muy de vez en cuando insólitos destellos púrpura.
Albertyo M.